Tendido eléctrico en desuso

Pros y contras de soterrar las líneas eléctricas

Los reiterados cortes de energía eléctrica y sobre todo el último tan prolongado en la Región Metropolitana y que afectó a varias comunas en medio del temporal ocurrido hace algunos meses, puso en la palestra la idea de soterrar las líneas eléctricas para evitar nuevos apagones masivos.

El sistema de dejar bajo tierra los cables eléctricos mejora ciertamente la calidad del servicio protegiéndolo de eventos naturales o intencionales además de ayudar a la estética de las comunas y a la seguridad para las personas. Sin embargo, a pesar de todos los pro que tendría el proyecto existe un contra que sobrepasa todo lo bueno que se podría conseguir y es el financiamiento.

Poder soterrar tiene un costo impensado para el país variando entre 7 y 10 veces más caro que el actual sistema eléctrico que todos conocemos y eso no termina ahí, ya que un estudio revela que instalar una red por cielo tiene un valor cercano a USD $377 mil por kilómetro, algo así como 250 millones de pesos chilenos aproximadamente, y por tierra la cifra aumenta a 2.300 millones de pesos. Un alto costo que nadie quiere asumir pensado que existe entre un 10 % a un 20 % de cables bajo tierra.

Una de las comunas con más cables soterrados es Lo Barnechea, que cuenta con más del 50 % de los sectores libre de líneas eléctricas. Por ello, su conocimiento frente al tema es real; sobre todo en el valor final de las obras. Ellos desembolsaron $10 millones promedio por un metro lineal. Por lo siguiente, Felipe Guevara, el alcalde de Lo Barnechea, señala que: “Soterrar las líneas eléctricas es factible. El asunto en discusión es quién lo paga y para esto, existen dos alternativas. La primera, que lo paguen las propias compañías eléctricas y lo carguen a la cuenta de todos nosotros y la segunda, que lo haga el Estado, pero el Estado no lo va a hacer porque Chile es un país todavía con necesidades mucho más urgentes que soterrar los cables y por lo tanto la única posibilidad es que lo paguemos nosotros, los usuarios”.

El marcado valor diferencial entre el cableado por aire versus el bajo tierra, tiene su fuente en la obra en sí y el cambio de cables, ya que no son los mismos que comúnmente vemos en las calles, esos son de cobre, pero para que estos se pudiesen soterrar, deben ser de otro material mucho más costoso: el aluminio.

“No hay ningún país OCDE que tenga los cables subterráneos, incluso en las naciones desarrolladas los cables van a la vista”, asegura el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, pero aún así la población exige una solución a las gravísimas fallas ocurridas cada vez que hay acontecimientos naturales que terminan con días sin electricidad.

Todos quienes han estudiado el tema llegan a la misma conclusión: Chile es un país que no tiene la economía para poder emprender un proyecto de esta magnitud, por ende, el costo debería asumirlo la empresa eléctrica junto con el apoyo de los usuarios, pero ¿realmente estamos dispuestos a eso? Felipe Guevara sostiene: “Me encantaría que la ciudad no tuviera cables, pero sólo se va a dar cuando exista una ley que indique quién lo va a hacer y quién lo va a pagar. Lo ideal sería que lo hagan las compañías eléctricas y cobrarles mensualmente a los usuarios”.

El alcalde de Lo Barnechea también comenta que existen otras alternativas que podrían ayudar a bajar los niveles de falla como enmallar las redes de mediana y baja tensión. Sin embargo, el tema también va más allá de los cables. La empresa ha fallado en la mantención de su servicio y ese tema fue muy discutido dentro de los primeros días del corte masivo de luz.

 ¿Qué opinan de esta tendencia? ¿Piensan que beneficiaría al país? Comenta tu opinión.

 

 

 

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