A través de una estrategia basada en economía circular, valorización energética, reciclaje, reutilización y desarrollo de nuevos usos para subproductos industriales, Celulosa Arauco busca avanzar hacia el 100% de valorización de residuos industriales sólidos no peligrosos al año 2030.
En una industria basada en recursos renovables, la gestión de residuos se ha convertido en una dimensión clave de la sostenibilidad. Más que reducir lo que llega a disposición final, la filosofía busca transformar los residuos en nuevos recursos capaces de generar valor ambiental, productivo y social.
Ese es uno de los focos que Celulosa Arauco aborda en su trabajo y que recientemente detalló en su Reporte Integrado 2025. La empresa forestal plantea el objetivo de alcanzar un 100% de valorización de residuos industriales no peligrosos al año 2030.
Para avanzar hacia esa meta, la compañía declara que mantendrá un enfoque circular basado en reducir, valorizar, reciclar y reutilizar sus residuos sólidos no peligrosos, junto con la identificación de oportunidades para mejorar su desempeño ambiental.
El avance ya muestra resultados concretos. Según el reporte, durante 2025 Arauco alcanzó un 81% de valorización de residuos industriales no peligrosos, 10 puntos más que el año anterior.
Este resultado se enmarca en una gestión ambiental que busca integrar eficiencia operacional, prevención, reducción de emisiones, uso responsable de recursos y valorización de residuos.

Una estrategia basada en economía circular
La economía circular propone mirar los residuos como recursos que pueden volver a entrar en ciclos productivos.
En el caso de Arauco, esta lógica se relaciona directamente con su modelo de negocio basado en recursos forestales renovables y con la necesidad de aprovechar de manera más eficiente los materiales generados en sus procesos industriales.
El Plan de Gestión de Residuos de la compañía forestal busca optimizar el aprovechamiento de recursos e insumos, disminuir el volumen de residuos generados, abrir oportunidades de mercado para gestores, recicladores y revalorizadores e involucrar tanto a trabajadores como a comunidades.
Esta mirada permite pasar de una lógica lineal de producir, usar y desechar a una lógica circular, donde distintos residuos pueden transformarse en energía, insumos agrícolas, materiales para obras civiles, compostaje u otros usos industriales.
Valorización energética: residuos que se transforman en energía
Una de las acciones más relevantes es la valorización energética. En el negocio de Celulosa y Energía, Arauco indica que el 42% de sus residuos fue valorizado energéticamente durante 2025, principalmente mediante la combustión de lodos de plantas de tratamiento de efluentes y biomasa recuperada.
La compañía informa que cuenta con 1.051 MW de capacidad instalada de energía y que el 91% de la energía utilizada en sus procesos corresponde a fuentes renovables. Además, el reporte destaca que la biomasa y otros derivados recuperados de sus procesos son una fuente que le permite aportar a la descarbonización de la matriz energética.
En términos prácticos, esto significa que parte de los subproductos industriales no termina como desecho, sino que puede ser utilizada para generar energía, apoyar el autoabastecimiento operacional y en algunos casos producir excedentes renovables para los sistemas eléctricos de los países donde opera la compañía.
Compostaje y reutilización: nuevos destinos para residuos industriales
En Celulosa y Energía, un 9% de los residuos de Arauco fue valorizado mediante procesos de compostaje en colaboración con socios estratégicos.
Además, un 31% se destinó a otros procesos de reutilización, incluyendo centros de valorización de residuos de Arauco o de empresas externas. Estos procesos contribuyen a la generación de mejoradores de suelo, enmiendas alcalinas, material de relleno y otras iniciativas.
Este punto es clave porque muestra que la valorización requiere colaboración. La empresa no solo gestiona residuos dentro de sus instalaciones, también trabaja con socios externos, gestores especializados y otros sectores productivos para encontrar usos concretos a materiales que antes podían tener un destino de menor valor.
Centros de Valorización de Residuos: innovación aplicada al proceso industrial
Uno de los ejemplos más relevantes del enfoque circular de Arauco son los Centros de Valorización de Residuos, desarrollados con apoyo de Bioforest, su centro de investigación e innovación.
Para Celulosa Arauco, Bioforest ha sido clave en el desarrollo de soluciones (como estos centros) que hoy forman parte de la operación cotidiana de la compañía, que permiten transformar subproductos industriales en materiales útiles para usos agroforestales, contribuyendo al avance hacia la meta de 100% de valorización de residuos industriales no peligrosos.
Subproductos de celulosa para mejorar suelos
Una de las aplicaciones más concretas de esta estrategia es la utilización de residuos sólidos no peligrosos del proceso de celulosa para producir enmiendas alcalinas, insumos que ayudan a mejorar suelos agrícolas y forestales.
Gracias a la investigación, el desarrollo tecnológico y la colaboración con otros sectores productivos, estos residuos están siendo valorizados mediante procesos controlados que permiten generar insumos útiles para otras actividades.
A estos recursos los define como “materias primas de segunda generación”, porque extienden el ciclo de vida de la producción y fortalecen una economía más circular.
Uno de los productos es PHorest, una enmienda alcalina utilizada para mejorar la estructura y fertilidad de la tierra, especialmente en zonas del sur de Chile donde predominan suelos ácidos.

Una meta ambiental vinculada a la operación industrial
El avance hacia cero residuos también se expresa en iniciativas específicas por país y tipo de operación. En Brasil, Arauco destinó ambientalmente el 100% de sus residuos, enviando solo un 0,4% a relleno sanitario. Del total, un 54,7% fue destinado a compostaje, un 28,7% fue aprovechado como energía, un 13,8% fue destinado a reciclaje o reutilización y un 2,4% a tratamiento en plantas de efluentes.
En Uruguay, la compañía destaca el proyecto Re-Circular, mediante el cual uniformes en desuso fueron transformados en artículos escolares para hijos de colaboradores y estudiantes de centros educativos. Más de 450 kilos de tela reciclada, equivalentes a más de 700 prendas, fueron reutilizados para confeccionar cartucheras, mochilas y porta-laptops.
El objetivo de llegar a cero residuos sólidos no peligrosos al 2030 forma parte de una visión más amplia de operación industrial responsable. Arauco declara que busca consolidar una cultura ambiental basada en la prevención y la eficiencia, mediante planificación, criterios operacionales, formación de equipos y búsqueda permanente de oportunidades de mejora.




