Presencia película: Un thriller psicológico de Soderbergh

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En el último trabajo del aclamado director Steven Soderbergh, «Presencia», la trama se desarrolla en el interior de una amplia casa que pronto dejará de estar vacía. La película inicia con una cámara que recorre los espacios de la mansión, anticipando la llegada de una corredora de propiedades y una familia interesada en comprarla. A medida que la cámara se mueve con una inquietante fluidez, los diálogos del matrimonio y sus dos hijos adolescentes son capturados, generando una atmósfera intrigante. Sin embargo, entre el bullicio familiar destaca Chloe, la hija menor, quien se siente observada, una inquietud que es intensificada por su reciente pérdida; su mejor amiga ha muerto en circunstancias trágicas, un suceso que la persigue aún en su nueva vida.

A lo largo de la narrativa, el espectador se adentra en la mente de Chloe, mientras su familia trata de enfocarse en el futuro que representa esta nueva casa. Sin embargo, la ausencia de su amiga pesa sobre ella, una carga emocional que contrasta con el optimismo de sus padres. A esta tensión se añade el elemento sobrenatural de un ser fantasmal que merodea por los pasillos y habitaciones de la casa, un fantasma que todo lo ve pero que no puede interrumpir la vida de sus nuevos moradores. Soderbergh utiliza esta perspectiva singular para crear un relato visual donde el dolor y la alegría conviven, un tema recurrente en su obra que cuestiona las dimensiones de la existencia.

La película, además de jugar con la dualidad de ser un thriller de suspenso y un cuento sobrenatural, invita a la reflexión acerca de las realidades ocultas detrás de las puertas cerradas. Mientras la familia se adapta a su nuevo hogar, el fantasma se convierte en testigo de las dinámicas familiares, capturando los momentos de tristeza de Chloe, la indiferencia de su madre, y la atención desequilibrada hacia su hermano Tyler, quien lidia con el bullying en su escuela. A este entorno se suma Ryan, un nuevo compañero de la escuela de Chloe, cuya amistad parece ofrecer un rayo de esperanza y vitalidad. El espectador, al igual que el fantasma, empatiza con el dolor y la confusión de la joven, reconociendo la complejidad de la vida familiar.

En sus casi cuatro décadas de carrera, Soderbergh ha explorado diversas narrativas que oscilan entre el drama y el thriller, demostrando su habilidad para adaptarse a distintos géneros y formatos. En «Presencia», vuelve a sumergirse en su faceta más experimental, utilizando una cámara que a menudo refleja la mirada del espectador, atribuyéndole al fantasma una historia y una perspectiva que rara vez se exploran en el cine tradicional. Esta inversión de roles, donde la figura que típicamente es representada como un mero espectador toma protagonismo, añade una capa de profundidad a la narrativa, convirtiendo la casa, más que un simple escenario, en un reflejo de las emociones y recuerdos que cada personaje carga.

Si bien «Presencia» puede no ser considerada la obra maestra de Steven Soderbergh, ciertamente no carece de méritos. La película utiliza los elementos del cine de terror para construir una atmósfera de suspenso, aunque su enfoque no se centra en los sustos tradicionales. Desde la perspectiva del fantasma, la historia revela que, detrás de la fachada de un hogar nuevo, residen secretos y emociones ocultas, invitando al espectador a cuestionar qué otras historias habitan en las paredes de nuestras propias vidas. Con un guion que mezcla lo paranormal con la intriga emocional, «Presencia» nos recuerda que, a menudo, lo que más nos asusta no son las sombras que nos rodean, sino las verdades ocultas que llevamos dentro.

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