Al menos tres vicuñas fueron brutalmente despojadas de su piel en el Salar de Carcote, ubicado al suroeste de Ollagüe, donde sus cuerpos permanecieron expuestos hasta este jueves. Este hecho ha generado gran indignación, ya que se presume que los animales fueron víctimas de cazadores furtivos, quienes buscan obtener su valiosa fibra, altamente cotizada en el mercado. El hallazgo fue inicialmente denunciado a través de redes sociales por la organización Iquique Vegano, la cual divulgó imágenes impactantes de los cuerpos de las vicuñas, evidenciando la crudeza de la situación y la falta de respeto por la vida animal en la región.
La publicación de Iquique Vegano ha resonado fuertemente en las plataformas digitales, llamando la atención sobre el problema de la caza furtiva y el maltrato hacia los animales. En su mensaje, la organización afirmó: «Asesinar animales es normal, es común, no está penado, no está castigado, no es juzgado. Porque los animales no valen nada ante los ojos de la mayoría de los humanos. No tienen derechos ni menos valor». Este poderoso llamado a la reflexión pone en evidencia la necesidad urgente de un cambio en la percepción social y legal respecto a la vida silvestre, en especial hacia especies como la vicuña, que se encuentra en peligro debido a la explotación por parte de los humanos.
José Antonio Vilches, administrador municipal de Ollagüe, se trasladó al lugar del suceso para documentar la matanza y tomar las acciones pertinentes. Durante su visita, señaló que se encontraron huellas de un vehículo liviano, lo que podría ser una pista sobre la identidad de los responsables de este acto ilegal. «Estamos revisando, hay huellas de un vehículo liviano que estuvo acá en el Salar, y podría ser imputable obviamente a las personas que están cometiendo esta caza ilegal», comentó Vilches, subrayando la importancia de investigar y dar con los culpables.
Además, Vilches afirmó que realizarán los comunicados necesarios a los servicios públicos correspondientes para que se tomen las medidas adecuadas. Sin embargo, lamentó la imposibilidad de intervenir directamente en el área donde se hallan los cuerpos de las vicuñas, debido a que se encuentran en un bofedal, lo que limita el acceso con maquinaria. Este obstáculo evidencia la complejidad de lidiar con la caza furtiva, que no solo implica la protección animal, sino también dificultades logísticas y legales en el manejo del territorio.
Este trágico episodio pone de manifiesto una problemática creciente en la región y la urgencia de desarrollar políticas efectivas que protejan a la fauna silvestre y castigar las acciones de los cazadores furtivos. La sociedad civil, representada por organizaciones como Iquique Vegano, ha tomado un papel activo en la denuncia y visibilización de estas violaciones a los derechos de los animales. La situación exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades para evitar que este tipo de incidentes se repitan y para asegurar la conservación de especies en peligro como la vicuña.




