Un hogar clandestino de ancianos ubicado en Independencia fue clausurado recientemente por las autoridades sanitarias y municipales debido a graves irregularidades en su funcionamiento. Este establecimiento operó durante tres años sin la debida autorización, poniendo en peligro la salud y bienestar de sus 16 residentes. Las inspecciones revelaron que los ancianos estaban expuestos a condiciones críticas que violaban las normativas de salud y seguridad, provocando una situación alarmante que exigía medidas inmediatas.
Durante la inspección del hogar, las autoridades encontraron que la alimentación proporcionada a los ancianos consistía en sopas y cremas elaboradas con productos que habían caducado. De hecho, se identificaron medicamentos y alimentos cuyos vencimientos databan de noviembre del año anterior. La situación se tornó aún más preocupante al observar signos de deshidratación y desnutrición en los residentes, quienes dependían de esta casa de reposo para su cuidado diario y alimentación.
Además, los ancianos vivían en condiciones de hacinamiento, lo que incrementaba el riesgo de enfermedades y complicaciones de salud. La falta de condiciones mínimas de habitabilidad no solo representa una violación a las normativas, sino también un grave atentado contra la dignidad de estos adultos mayores. Ante esta realidad insostenible, el municipio de Independencia se vio obligado a intervenir de manera urgente para salvaguardar la integridad de los afectados.
El alcalde de Independencia, Agustín Iglesias, explicó que se está contactando a las familias de los ancianos para gestionar su traslado a otros establecimientos donde puedan recibir la atención y el cuidado que realmente requieren. «Se está llamando uno a uno a todas las familias para que los vengan a buscar. Algunos ya han venido por ellos, otros no. A quienes no vengan los vamos a denunciar», declaró el alcalde, subrayando la gravedad de la situación y su compromiso con el bienestar de los ancianos.
Por su parte, algunas familias de los residentes expresaron su sorpresa e indignación al enterarse de las condiciones en las que se encontraban sus seres queridos. Una de las familiares de una anciana afectada declaró: «No tenía idea de nada de eso. Yo cada vez que venía a ver a mi mamá era en la tarde, no sabía cómo se alimentaba». Este escándalo ha puesto de relieve la necesidad de un mayor control gubernamental sobre este tipo de instituciones y ha abierto un debate sobre el cuidado y la protección de los adultos mayores en la comunidad.




