Un equipo de investigadores de la Universidad de Padua ha realizado un fascinante estudio que explora el origen biológico de la representación numérica en el cerebro, utilizando pollitos recién nacidos como sujetos de experimentación. Publicado en la revista eLife, el estudio investiga si la orientación de la ‘línea mental’ —la tendencia común de visualizar números pequeños a la izquierda y grandes a la derecha— es un rasgo cultural adquirido o inherentemente biológico. Al manipular condiciones de luz durante el desarrollo prenatal de estos pollitos, los investigadores fueron capaces de evidenciar cómo esta lateralización cerebral afecta la forma en que percibimos y organizamos los números en el espacio. Este avance ofrece importantes pinceladas sobre cómo nuestros cerebros están organizados para la cognición numérica incluso antes de nacer.
Durante décadas, los científicos han debatido sobre la influencia del aprendizaje y la cultura en la capacidad humana para manejar conceptos numéricos. Sin embargo, este nuevo estudio pone de manifiesto que la lateralización cerebral juega un rol crucial que va más allá del aprendizaje. Utilizando dos grupos de pollitos -unos expuestos a la luz y otros mantenidos en oscuridad durante el desarrollo embrionario- los investigadores pudieron observar que los pollitos con cerebros más fuertemente lateralizados mostraban una preferencia clara por seleccionar posiciones a la izquierda al enfrentar una tarea numérica. Esta observación sugiere que la forma en que organizamos números en nuestra mente puede estar profundamente arraigada en la biología, más que ser simplemente un producto de nuestras interacciones culturales.
El experimento consistió en enseñar a los pollitos a encontrar el cuarto tapón de una serie de diez, una tarea que inicialmente no les daba pistas de color, forma o tamaño. Posteriormente, al girar la serie a 90 grados, el comportamiento de los pollitos reveló sus preferencias espaciales, abriendo la puerta a un análisis detallado sobre cómo y por qué la lateralización cerebral influye en nuestra interpretación numérica. Al tapar uno de sus ojos, los investigadores pudieron revelar aún más diferencias en los patrones de elección y encontraron que la activación del hemisferio derecho estaba asociada con una mayor inclinación hacia la izquierda, mientras que el izquierdo favorecía la dirección opuesta. Estos hallazgos son un claro testimonio de cómo nuestras estructuras cerebrales predeterminan aspectos fundamentales de nuestras capacidades cognitivas.
Este estudio no solo resalta la importancia de las condiciones prenatales en la configuración del cerebro, sino que también plantea preguntas relevantes sobre la aplicación de estos descubrimientos en el ámbito educativo y en el tratamiento de dificultades de aprendizaje. La comprensión del vínculo entre la lateralización cerebral, el espacio y los números podría ofrecer estrategias innovadoras para ayudar a aquellos que enfrentan desafíos en la adquisición de habilidades numéricas. De esta manera, el estudio establece una conexión vital entre la neurociencia y la pedagogía, sugiriendo que un entendimiento más profundo de nuestra biología puede enriquecer la forma en que enseñamos y aprendemos matemáticas.
Con estos resultados, los investigadores invitan a la comunidad científica a seguir explorando cómo las experiencias sensoriales tempranas y las condiciones prenatales influyen en nuestras habilidades cuantitativas. Aunque el estudio se realizó en pollitos, sus implicaciones podrían extenderse a otros vertebrados, incluidos los humanos. Esta investigación abre un abanico de posibilidades para individualizar métodos de enseñanza y tratamientos clínicos basado en la lateralización cerebral de cada individuo, lo que podría cambiar radicalmente nuestra aproximación hacia la educación matemática y la rehabilitación cognitiva. El futuro es prometedor y plantea un nuevo camino en la interfaz entre biología y aprendizaje.




