La Contraloría Regional de Coquimbo ha publicado un informe alarmante que detalla una serie de serias falencias en el control financiero de la Secretaría Regional Ministerial de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Seremi) en la región. Tras la auditoría realizada entre enero de 2024 y marzo de 2025, se han descubierto irregularidades significativas, incluyendo gastos no justificados, falta de documentación para reintegros y dinero que falta en las cuentas. Estas revelaciones han llevado a la Contraloría a solicitar una investigación exhaustiva y la implementación de medidas disciplinarias correspondientes.
Entre los hallazgos más preocupantes, se identificó un saldo de $106.848.865 en la cuenta de «Recaudación de terceros pendientes de aplicación» que no había sido transferido a la Subsecretaría de las Culturas y las Artes. Además, se constató una diferencia alarmante de más de $93 millones en la cuenta corriente de la Seremi, así como la existencia de reintegros que no habían sido contabilizados, vulnerando así los principios de legalidad en la gestión de gastos públicos. La obligación de estos recursos es clara: deben ser utilizados según lo establecido y en beneficio del sector cultural.
La Contraloría ha instado a la Seremi a llevar a cabo un procedimiento disciplinario para esclarecer las responsabilidades administrativas asociadas a estas irregularidades. Asimismo, se ha remitido el informe a la Fiscalía Local de La Serena y al Consejo de Defensa del Estado, señalando que los fondos transferidos a la Seremi deben ser adecuadamente gestionados y, de ser necesario, reclamar la restitución de los dineros no justificados. Esta situación poné de relieve la importancia de una gestión transparente y responsable de los recursos públicos, especialmente en áreas tan sensibles como la cultura y el patrimonio.
Además, se detectaron problemas en proyectos específicos, como el «Magíster en Música Contemporánea», donde se carecía de documentación que verificara los pagos realizados por concepto de manutención. Asimismo, el proyecto «Perfeccionamiento en nuevas técnicas de interpretación» mostró fallas similares al no presentar los documentos necesarios que dieran cuenta de la entrega de recursos. Estas omisiones no solo ponen en duda la efectividad de los proyectos culturales, sino que también generan incertidumbre sobre el uso correcto de los fondos destinados a fomentar el arte y la cultura en la región.
Otro hallazgo relevante se relaciona con la identificación de vínculos de parentesco entre beneficiarios de proyectos y funcionarios de la Seremi, lo que podría distorsionar la transparencia en la adjudicación de fondos. Las transferencias a una empresa relacionada con un beneficiario suman más de $42 millones, lo que plantea preocupaciones sobre la ética y la legalidad de dichas transacciones. Con un saldo total en la cuenta de «Deudores por transferencias reintegrables» superior a los $8.600 millones, la situación se complica aún más con la existencia de rendiciones de cuentas vencidas por un monto significativo, indicando un panorama donde la rendición de cuentas y el control financiero son urgentemente necesarios para restaurar la confianza en el manejo de los recursos culturales en la región.




