Las Diablas, la Selección Chilena de Hockey Césped, han escrito un nuevo capítulo en la historia del deporte nacional tras lograr una magistral victoria ante Japón en la tanda de penales, luego de empatar 1-1 en el tiempo reglamentario. Este impresionante resultado les garantiza no solo una oportunidad para luchar por el título de las Qualifiers Santiago 2026, sino también su clasificación al Mundial de Hockey Césped. En un encuentro cargado de emociones, las chilenas mostraron su agallas y determinación, lo que les permitió mantener la esperanza viva hasta el último minuto.
El ambiente en el Centro de Entrenamientos y Competencias Claudia Schüler del Parque Estadio Nacional era electrizante, con el apoyo incondicional de miles de fanáticos presentes. Las Diablas, conscientes de la magnitud de lo que estaba en juego, salieron al campo con un solo objetivo: sellar su pase a la final y al Mundial. Sin embargo, se vieron sorprendidas por un inicio avasallador de las japonesas, quienes lograron abrir el marcador a través de Hanami Saito en el primer cuarto, lo que obligó a Chile a reponerse rápidamente.
A medida que avanzaba el partido, las Diablas comenzaron a encontrar su juego y a generar más oportunidades ofensivas, lo que culminó en una destacada actuación del equipo en el tercer y cuarto cuarto. La presión ejercida por las chilenas rindió frutos en el último minuto del encuentro, cuando Doménica Ananías logró igualar las acciones y forzar la definición desde el punto de penal. Este gol no solo representó un empate, sino un resurgimiento emocional que avivó el espíritu del equipo y la afición.
La tanda de penales fue un momento de máximo dramatismo, donde cada lanzamiento se volvió crucial. La heroína del partido fue sin duda la arquera Natalia Salvador, quien se convirtió en la gran figura al detener los intentos de las japonesas. Ananías, con un rebote que se volvió gol, y la capitana Manuela Urroz, aportando con su seguridad, llevaron a Chile a la victoria en esta agónica y emocionante definición. La alegría estalló en Ñuñoa, donde la afición celebró el hito histórico que coloca a Chile entre las mejores selecciones del mundo.
Con este triunfo, las Diablas no solo se aseguran su boleto al Mundial de Hockey Césped que se llevará a cabo en Países Bajos y Bélgica en 2026, sino que también se sitúan como serias contendientes al título en la final que enfrentarán contra Australia. Después de un recorrido invicto y con moral altísima, las chilenas buscarán coronar su esfuerzo con un trofeo que simbolizaría un logro sin precedentes para el hockey sobre césped en Chile. La final se presenta como una oportunidad única para consolidar su legado y seguir inspirando a futuras generaciones en el deporte.


