El 11 de marzo de 2026, José Antonio Kast asumió oficialmente como presidente de la República de Chile en una ceremonia que se llevó a cabo en el emblemático Salón de Honor del Congreso Nacional en Valparaíso. Dicha ceremonia, que comenzó pasadas las 12:30 horas, marcó el inicio de un nuevo mandato que se extenderá hasta marzo de 2030, en un momento decisivo para el país debido a los desafíos económicos y sociales que enfrenta.
Durante el acto, Paulina Núñez, presidenta del Senado, tuvo el honor de tomar el juramento a Kast. Este momento simbólico fue seguido por la entrega de la banda presidencial por parte del presidente saliente, Gabriel Boric, un símbolo del traspaso de poder y que refleja la continuidad democrática de Chile. La entonación del himno nacional y la firma de las actas correspondientes sellaron formalmente la transición del mando, destacando la solemnidad del acto.
Presentes en la ceremonia estaban destacados líderes internacionales, lo que resalta la importancia del nuevo gobierno chileno en el contexto regional. Entre los invitados se encontraban figuras como Javier Milei, presidente de Argentina; Daniel Noboa, mandatario de Ecuador; el rey de España, Felipe VI; y la opositora venezolana María Corina Machado, quien ha sido reconocida con el Premio Nobel de la Paz. Su presencia añaden un peso significativo al evento, ya que simboliza el interés y apoyo de la comunidad internacional hacia Chile en este nuevo capítulo político.
Tras la entrega de la banda, Gabriel Boric se retiró del Salón de Honor acompañado por su gabinete, marcando el fin de su gestión como presidente. La ceremonia continuó con el juramento de los nuevos ministros de Estado, llevado a cabo por el subsecretario del Interior, Máximo Pavez. Este proceso es fundamental para el establecimiento del nuevo gobierno y sus futuras políticas, enmarcando el inicio de un periodo que podría transformar aspectos claves de la administración pública en el país.
Finalmente, José Antonio Kast se retiró del Congreso junto al ministro del Interior, Claudio Alvarado, en un Ford Galaxy hacia el Palacio Castillo, donde se llevará a cabo un almuerzo protocolar con los invitados al cambio de mando. Este gesto de camaradería es una tradición que refuerza los lazos entre los nuevos líderes y sus homólogos internacionales, estableciendo un tono de colaboración y entendimiento en los días venideros.




