El debate sobre la situación fiscal de Chile ha resurgido tras los comentarios del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien criticó el bajo saldo de la «caja fiscal» al cierre de 2025, señalando que su cantidad, que se redujo a solo 46 millones de dólares, era inaceptable en comparación con lo que debería haberse mantenido entre 2.000 y 3.000 millones. Según Quiroz, esto refleja una mala gestión de las finanzas públicas por parte de la administración anterior, que optó por no endeudarse adecuadamente y dejó un legado financiero complicado para el nuevo gobierno del presidente José Antonio Kast. Sus afirmaciones, aunque contundentes, han causado controversia, ya que por un lado resaltan la urgencia de las medidas fiscales, pero por otro han sido cuestionadas por expertos economistas que creen que este enfoque es demasiado estrecho.
Economistas como Andrés Pérez, con experiencia en finanzas internacionales, argumentan que el uso dado al espacio de endeudamiento autorizado por el Congreso el año pasado fue justificado. Según Pérez, el gobierno del presidente Gabriel Boric alcanzó el límite de emisión de bonos y letras del Tesoro debido a ingresos persistentemente bajos y la dificultad en realizar los ajustes necesarios en el gasto. Esto ha llevado a una disminución crítica de los recursos disponibles en la caja fiscal, poniendo de manifiesto una realidad financiera que trasciende la mera cifra de la caja fiscal y requiere un análisis más profundo de las proyecciones fiscales a largo plazo.
El consenso entre varios expertos, incluido el exministro Mario Marcel, es que el debate sobre la caja fiscal es secundaria en comparación con otros indicadores económicos más relevantes. Marcel enfatizó la importancia de centrarse en el presupuesto en lugar de la caja, ya que esta última puede ser volátil y no reflejar la verdadera sostenibilidad fiscal. A su juicio, la forma en que se gestionan los ingresos y gastos a lo largo del año es más elocuente sobre el estado real de las finanzas públicas de Chile. Por lo tanto, sugieren que la discusión debería centrarse en aspectos más estructurales, como la regla fiscal de balance estructural y la meta de deuda.
La economista Macarena García, de LyD, también respalda esta postura al señalar que la caja fiscal es solo un reflejo del saldo corriente del Fisco y no ofrece una imagen completa del estado de las finanzas. A pesar de las críticas que se le hagan a la administración anterior por el estado de la caja, ella sostiene que la estrechez financiera es un problema estructural que no puede ser solucionado a corto plazo solo mediante cambios en la caja. Según García, se necesita un análisis más integral que considere las dinámicas de deuda y activos financieros en la evaluación de la situación fiscal del país.
Por último, la académica Cristian Torres, exdirectora de Presupuestos, subraya la relevancia de lo acontecido al cierre del año fiscal 2025, evidenciando la discrepancia entre los ingresos fiscales proyectados y los realidades alcanzadas, lo que lleva a una proyección de recursos fallidas. Torres concluye que, si bien el debate sobre la caja fiscal es importante, se necesita distinguir claramente entre el presupuesto público, que son proyecciones, y la realidad de la caja del Fisco, que refleja la materialización de esos ingresos. Esto, a su vez, muestra cómo las proyecciones excesivas contribuyeron a la actual situación de estrés fiscal, evidenciando que la gestión de caja debe alinearse cuidadosamente con el comportamiento de los ingresos.




