El Departamento de Defensa de Estados Unidos informó este miércoles sobre una exitosa operación militar en el estrecho de Ormuz, donde fueron derribados cuatro drones «kamikaze» de origen iraní. Esta acción fue parte de una misión destinada a prevenir amenazas en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Un funcionario del Comando Central (Centcom) confirmó a Europa Press que estos drones presentaban un peligro inminente y que, tras neutralizarlos, el siguiente paso fue atacar una instalación ubicada en Bandar Abbas, que estaba lista para lanzar un quinto dron dirigido a objetivos en la región.
El Centcom subrayó que las acciones llevadas a cabo fueron «mesuradas y puramente defensivas». El propósito de estos ataques es mantener la estabilidad en el área, en el contexto de un alto el fuego que busca evitar una escalada de conflictos en la zona. Las declaraciones del funcionario resaltaron el carácter preventivo de las medidas adoptadas, en un intento por controlar la situación antes de que pudiera escalar a un enfrentamiento más amplio.
Por su parte, la agencia semioficial iraní Fars reportó haber escuchado tres explosiones cerca de Bandar Abbas, lo que activó las defensas antiaéreas en la ciudad. Las detonaciones tuvieron lugar en las primeras horas de la mañana local y, aunque inicialmente se desconocía la causa exacta, las autoridades iraníes se encontraron investigando el suceso y sus implicaciones. Este evento ocurre en un clima de alta tensión, donde cada acción puede potencialmente desencadenar una respuesta significativa.
La noticia fue complementada por informes de la agencia Tasnim, estrechamente vinculada con la Guardia Revolucionaria, que aseguró que el ataque estadounidense no causó víctimas ni daños, y que se había dirigido a terrenos vacíos en las afueras de Bandar Abbas. Además, se alegó que un barco carguero estadounidense intentó atravesar el estrecho de Ormuz sin radar, pero enfrentó la rápida respuesta de la Armada de la Guardia Revolucionaria, que disparó contra él, obligándolo a dar marcha atrás.
Bandar Abbas, considerada uno de los principales núcleos militares de Irán dentro de la región del Golfo Pérsico, se ha vuelto un punto focal en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Este nuevo ataque se produce poco después de que fuerzas estadounidenses realizaran operaciones defensivas contra embarcaciones y sitios de lanzamiento de misiles iraníes. En ese contexto, la retórica de ambos lados ha intensificado la presión sobre el ya frágil equilibrio en la región, desafiando la reciente tregua extendida por el presidente Donald Trump.




