La producción industrial de Chile ha logrado un respiro en junio de 2026, marcando un incremento tras ocho meses de caídas consecutivas, un dato alentador para la economía del país. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Producción Industrial (IPI) experimentó un crecimiento del 1,3% en comparación con junio del año anterior, lo que indica que ciertas industrias comienzan a mostrar signos de recuperación. Este aumento, aunque modesto, se atribuye principalmente a un repunte en la minería y en la producción de electricidad, lo que permitiría evitar una recesión técnica, un suceso muy temido por economistas y analistas del mercado.
El destacado rendimiento del sector minero, que creció un 6,0% interanual, ha sido fundamental para el resultado positivo en junio. La producción de cobre y litio, recursos estratégicos para la economía chilena, jugaron un papel crucial en este resurgimiento. Tras registrar caídas significativas en los meses anteriores, la minería metálica registró un incremento del 4,6%, mientras que la no metálica subió un impresionante 14,5%, gracias a la demanda creciente de carbonato de litio. Estos avances no solo impulsan la producción industrial, sino que también generan expectativas de estabilidad y crecimiento en el mercado laboral.
Por otro lado, el sector de electricidad, gas y agua (IPEGA) también contribuyó al positivo desempeño industrial, aumentando un 2,4% en relación al año anterior. La generación de electricidad, especialmente mediante centrales de carbón, fue un factor clave que permitió este crecimiento. Sin embargo, el gas natural mostró un descenso del 9,5%, lo que sugiere un desequilibrio en la distribución hacia el sector industrial, apuntando a la necesidad de una revisión profunda de la estrategia energética del país.
A pesar de estos avances en la minería y energía, las manufacturas continúan siendo un área problemática. El Índice de Producción Manufacturera (IPMan) registró una caída del 3,2% interanual, siendo arrastrado por la baja en la producción de alimentos y del sector papelero. Las adversas condiciones climáticas afectaron la captura de peces, lo que se tradujo en una significativa disminución de la producción de productos del mar. Por su parte, la caída en la industria del papel se relaciona con una baja en la demanda nacional de envases, lo que podría sugerir un desacople entre la producción y las necesidades del mercado.
A pesar de los desafíos persistentes en la manufactura, los resultados de junio ofrecen un atisbo de esperanza para la economía chilena. La posibilidad de evitar una recesión técnica parece más realista, y se espera que los datos del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) a publicarse el próximo lunes confirmen esta tendencia positiva. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha expresado su optimismo respecto a la recuperación económica, señalando que el camino hacia la estabilidad puede estar más cerca de lo que se anticipaba hace unos meses, siempre y cuando las cifras sigan en la senda positiva.


