La tragedia causada por la riada que afectó a Nepal y China el pasado miércoles ha tomado dimensiones alarmantes, con un balance trágico que ya suma al menos 768 víctimas fatales. Las autoridades han informado que más de 3.000 personas permanecen desaparecidas, lo que refleja la magnitud de la catástrofe. Desde el último informe de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA), se han elevado las cifras de víctimas y se han intensificado los esfuerzos de rescate a medida que las operaciones se desarrollan en ambos lados de la frontera, donde la desesperación y la incertidumbre se apoderan de las comunidades afectadas.
El desgarrador balance presentado por la NDRRMA incluye la alarmante cifra de 2.502 personas desaparecidas en territorio nepalí, de las cuales 589 son ciudadanos extranjeros. Este panorama se complica aún más con el reporte de 16 muertes en la parte tibetana de China y 564 personas desaparecidas. Las circunstancias se tornan cada vez más críticas, pues con la acumulación de agua y los deslizamientos de tierra, las tareas de búsqueda se ven obstaculizadas, dejando a las familias en un angustioso estado de espera y desesperanza.
Ante esta situación trágica, los equipos de rescate en Nepal no han cesado en sus labores. Según el último reporte oficial, se han contabilizado al menos 239 personas heridas. Este domingo, se realizaron 41 vuelos de apoyo en diversas áreas de desastre, y se han enviado equipos médicos y quirúrgicos para atender a los damnificados. Más de 19.800 efectivos de las fuerzas armadas y de policía participan en las arduas labores de rescate, especialmente en las centrales hidroeléctricas que quedaron sepultadas donde se teme que más de 900 trabajadores aún puedan estar atrapados.
Sin embargo, los esfuerzos de rescate están siendo desafiados por las adversas condiciones meteorológicas. Un corrimiento de tierra detectado aguas abajo de la represa natural, formado tras la riada, ha generado acumulaciones de agua que podrían agravar la crisis. Las autoridades chinas han reportado que esta situación ha llevado a la creación de una nueva barrera, obligando a los equipos de rescate a reubicarse. Esta complicada dinámica no solo incrementa el peligro para quienes están desaparecidos, sino que también plantea riesgos adicionales para las operaciones de salvamento.
Además, la NDRRMA ha emitido alertas sobre un aumento del caudal en la cuenca del río Bhote Koshi, instando a la población a tomar precauciones en las áreas de Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Chitwan, que han sido severamente golpeadas por las inundaciones. A esto se suma una alerta amarilla del Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal, que señala que las lluvias podrían persistir hasta el lunes, complicando aún más las labores de búsqueda y aumentando el riesgo de nuevos desplazamientos en la región afectada.




