Presupuesto 2027: ¿Puede realmente impulsar el crecimiento en Chile?

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El pasado 3 de octubre, el ministro de Hacienda de Chile, Jorge Quiroz, y el director de presupuestos, José Pablo Gómez, formalizaron la entrega del proyecto de Ley de Presupuestos 2027 en el Congreso Nacional. Este acto marca el inicio de un intenso período de debate que se extenderá por los próximos dos meses, donde el gobierno presentará sus propuestas y la oposición las cuestionará. Sin embargo, como señala Ernesto Silva, el Presupuesto, aunque fundamental, no hace milagros. Es una herramienta que puede influir en la actividad económica y facilitar la inversión, pero no puede sustituir el papel crucial que juegan las personas y las empresas dispuestas a asumir riesgos y emprender nuevas iniciativas.

La economía chilena se encuentra en una encrucijada complicada, con un desempleo del 9,6%, un aumento preocupante en comparación con el año pasado, y otros indicadores económicos en descenso. Según las proyecciones del Banco Central, el crecimiento durante este año no superará el 0,75%, lo que plantea serias dudas sobre el futuro económico del país. Silva advierte que no debemos subestimar el impacto de estas cifras sobre la vida de las familias y compañías chilenas, a la vez que sugiere que estas estadísticas no necesariamente definen la trayectoria futura de la economía nacional.

Adicionalmente, Silva destaca que Chile ha estado lidiando con un prolongado período de bajo crecimiento, donde las numerosas regulaciones y permisos han creado un entorno hostil para la inversión y el empleo. Estas ataduras han creado una economía que, a juicio del autor, está «atrofiada» y poco dinámica. Si bien el gobierno ha comenzado a tomar medidas correctivas mediante la implementación de la ley de reconstrucción y simplificando trámites, es fundamental que estas acciones generen la confianza necesaria para fomentar una inversión sostenida.

El análisis del Presupuesto 2027 revela que, aunque el esfuerzo del gobierno es loable y necesario en este período de transición, no se debe esperar que el gasto estatal por sí solo impulse un crecimiento significativo. Silva hace énfasis en que el crecimiento económico depende de las decisiones que tomen los actores privados, como las pequeñas y medianas empresas (pymes) y los emprendedores. Para reactivar verdaderamente la economía, es esencial crear las condiciones adecuadas que permitan a estos actores tomar riesgos, invertir y contratar sin las amarras regulativas que han impedido su desarrollo.

Finalmente, el Banco Central proyecta un crecimiento significativo de la inversión para 2027 y 2028, lo que ofrece un rayo de esperanza en medio de un panorama económico desalentador. No obstante, resalta que la clave del éxito radica en establecer reglas claras y estables, así como en mantener un marco fiscal competitivo que incentive la iniciativa y la innovación. El apoyo presupuestario es bienvenido y puede facilitar la transición, pero el verdadero desafío radica en liberar el potencial económico de Chile para que los ciudadanos y las empresas puedan prosperar sin restricciones innecesarias. En resumen, el crecimiento genuino solo llegará cuando la confianza en el emprendedor sea restaurada y respaldada por políticas efectivas.

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