La rapper chilena Ana Tijoux hizo su esperado debut en el Festival de Viña del Mar 2026, sorprendiendo tanto a la audiencia como a su compañero de escenario, Paulo Londra. Esta colaboración fue anunciada por Londra durante su actuación en la última noche del festival, donde abrió con su popular tema _Mujer Maravilla_. La emoción en el aire creció cuando Londra exclamó: “La mejor rapera es chilena y se llama Ana Tijoux”. Con estas palabras, la artista local se unió a la celebración musical del evento, marca un hito en su carrera tras años de estar alejada de este escenario emblemático.
El ambiente en la Quinta Vergara era electrificante cuando Tijoux hizo su aparición, y el público no tardó en ovacionarla con un fervor que reflejaba su respeto y admiración. Ana, conocida por su autenticidad y compromiso social, presentó una versión potente de su éxito _Rosa de los Vientos_, que resonó profundamente con los asistentes. Sin embargo, el verdadero clímax llegó cuando interpretó _1977_, momento en el que Londra se unió a ella, reversionando una estrofa que hizo alusión a su propio año de nacimiento, 1998, creando una conexión especial que encantó a los espectadores.
La relación entre Ana Tijoux y el Festival ha sido históricamente complicada. A lo largo de los años, Tijoux había rechazado múltiples invitaciones al evento, entre ellas una en 2019 que consideró inapropiada. Este año el ambiente fue claramente distinto, y su participación fue vista como un cierre positivo a un capítulo difícil de su carrera. Los elogios hacia la rapera también son reforzados por la crítica, que la considera una de las voces más importantes del hip-hop en español, y este momento en Viña representa una reivindicación ante su historia con el festival.
La performance de Tijoux también sirvió para poner en relieve temas relevantes que ha abordado a lo largo de su trayectoria musical, enfatizando la importancia de las voces femeninas en la industria del rap. Su presencia en el festival no solo celebra su éxito personal, sino también el reconocimiento hacia las mujeres artistas en un ámbito históricamente dominado por hombres. Con cada verso, Tijoux reafirma su compromiso con la representación y el empoderamiento, convirtiendo su actuación en un símbolo de perseverancia.
La ovación del público que acompañó su debut en Viña marca un nuevo comienzo para Ana Tijoux en este icónico festival, dejando entrever que, a pesar de sus reservas pasadas, su música sigue resonando en el corazón de la gente. El Festival de Viña del Mar 2026 no solo fue una celebración de la música, sino también de la diversidad y el talento de las artistas chilenas, demostrando que el rap femenino está más fuerte que nunca y lista para ocupar su lugar en la historia cultural del país.




