Apagones submarinos: lo que realmente ocurre en nuestros océanos

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A simple vista, el fondo marino parece inmune a las inclemencias del clima que afectan la superficie. Mientras las olas y las tormentas alteran el mundo visible para el ojo humano, las profundidades oceánicas mantienen una atmósfera de calma aparente, donde la luz solar, aunque atenuada, se filtra constantemente. Este ambiente estable, sin embargo, oculta una realidad alarmante: eventos de oscuridad repentina, conocidos como «olas oscuras marinas» o marine darkwaves (MDWs), pueden privar de luz a ecosistemas enteros durante largos períodos. Recientemente, un estudio dirigido por François Thoral y publicado en *Communications Earth & Environment* ha dado a conocer cómo estos fenómenos pueden afectar drásticamente la vida oceánica, a pesar de que por mucho tiempo se ha creído que éramos conscientes de las condiciones marinas.

El marco conceptual de las marine darkwaves es fundamental en la investigación reciente, ya que hasta este estudio no existía una forma estandarizada para detectar y clasificar episodios anómalos de oscuridad en el océano. A diferencia de los cambios graduales en la calidad del agua, estos apagones de luz se presentan como eventos muy intensos y temporales. La investigación define una darkwave como una caída en la iluminación bajo el agua por debajo del percentil 10 histórico durante al menos cinco días. Esto es crucial, pues este método permite distinguir eventos extremos de fluctuaciones normales, que son vitales para evaluar el comportamiento de especies marinas que dependen de la luz para la fotosíntesis, así como determinar la salud de los ecosistemas.

Para medir estos apagones submarinos, el equipo investigador utilizó múltiples conjuntos de datos, incluyendo mediciones en California y Nueva Zelanda que abarcan más de 20 años. Ellos identificaron períodos de oscurecimiento extremo que variaban en duración y severidad, con algunos eventos que alcanzaron hasta 64 días de oscuridad casi total. Los datos reflejan no solo la intensidad de estos acontecimientos, sino también cómo se relacionan con factores ambientales como el cambio climático y actividades humanas que exacerban la turbidez marina. Un hallazgo notable fue que no todos los niveles de profundidad se ven afectados de la misma manera, lo que sugiere que los mecanismos detrás de las marine darkwaves son complejos e influyen en distintas capas del océano.

La causa de estos apagones submarinos es multifacética, abarcando desde fenómenos naturales como blooms de fitoplancton hasta inundaciones causadas por lluvias intensas. Las interferencias humanas, como la deforestación y la agricultura, también juegan un papel significativo al aumentar la sedimentación en los cuerpos de agua, contribuyendo a la turbidez. El estudio destaca que las tormentas y otros eventos climáticos severos pueden agravar la tasa de ocurrencia de las MDWs. Estos hallazgos subrayan la importancia de entender cómo diferentes factores interactúan para crear condiciones en las que la disponibilidad de luz se ve drásticamente reducida, y la necesidad de investigar más sobre las repercusiones ecológicas de cada tipo de evento.

Ante la creciente amenaza que representan estos apagones de luz para los ecosistemas marinos, el estudio aboga por una vigilancia más rigurosa. Los autores instan a la comunidad científica y a los gestores a establecer series de datos más extensas y aplicables en otras regiones del mundo. La integración de diferentes técnicas de medición, tanto en el mar como satelitales, permitirá una comprensión más completa de cómo los cambios en la luz submarina afectan a la vida marina. Las marine darkwaves se presentan no solo como un fenómeno aislado, sino como un reflejo de cómo el cambio climático y nuestras acciones han comenzado a tener impactos inmediatos y severos en la salud de los océanos, lo que convierte su estudio en una prioridad urgente.