La industria naval chilena ha alcanzado un nuevo hito con el lanzamiento de la primera barcaza de desembarco del Proyecto Escotillón IV, una iniciativa clave dentro del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval. Este importante avance se realizó en las orillas del río Calle Calle, donde ASENAV y ASMAR han trabajado arduamente durante menos de un año para llevar a cabo esta construcción. La entrega de la primera barcaza está programada para febrero de este año, mientras que se espera que la segunda unidad esté disponible para abril, ambas diseñadas para integrarse al futuro buque multipropósito de la Armada de Chile, un paso significativo hacia la modernización de su flota naval.
Con dimensiones de 19,78 metros de eslora, 5,6 metros de manga y un calado de 1,1 metros, la barcaza está diseñada para operar en zonas de baja profundidad, lo que la convierte en un activo valioso para diversas misiones logísticas, operativas y humanitarias. Su capacidad para desembarcar carga, incluyendo equipos y vehículos pesados desde la nave madre hacia la costa, realza la movilidad y la capacidad de respuesta de la Armada. Cada componente de esta barcaza ha sido concebido meticulosamente para garantizar operaciones eficientes y seguras en escenarios complejos, lo que refleja el compromiso con la excelencia en la ingeniería naval chilena.
El Contraalmirante José Miguel Hernández Jacir, director de ASMAR, destacó la importancia de este lanzamiento al señalar que reafirma la capacidad de ASMAR para liderar proyectos de construcción naval en colaboración con la industria nacional. Esta colaboración no solo contribuye a satisfacer los requerimientos operativos de la Armada de Chile, sino que también es parte de una planificación a largo plazo que busca fortalecer la autonomía operativa de la flota. Con este enfoque, se asegura la continuidad del Plan Nacional de Construcción Naval, haciendo hincapié en el cumplimiento de plazos y estándares técnicos establecidos.
Fernando Rodríguez, gerente general de ASENAV, también se pronunció al respecto, afirmando que el lanzamiento de esta barcaza es una prueba de que la industria naval del país posee las capacidades técnicas necesarias para desarrollar embarcaciones de alta calidad en plazos competitivos. Además, subrayó la importancia del trabajo conjunto entre los sectores público y privado, resaltando cómo esta sinergia puede potenciar la ingeniería, la precisión y la soberanía tecnológica chilena en el ámbito naval.
En el plano técnico, la barcaza ha sido fabricada con acero naval y cuenta con un sistema de propulsión robusto, que incluye dos hélices de paso fijo y motores principales Cummins de 334 kW a 2.100 rpm. Esta configuración ha sido desarrollada bajo un estricto control técnico, asegurando no solo la eficiencia en sus operaciones, sino también su plena compatibilidad con el futuro buque multipropósito. Una vez completado el lanzamiento, la barcaza entrará en su fase final de terminaciones y pruebas, esperando su entrega a fines de febrero, lo que marcará un paso decisivo en la historia de la industria naval chilena y en la modernización de la Armada.




