La temporada 2025/26 se presenta como un período crítico para la industria de la cereza chilena, a medida que enfrenta un mercado global cada vez más complicado y en ajuste. Jorge González Urbina, economista agrario del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Quilamapu, ha destacado la importancia de entender las dinámicas de este mercado, marcado por eventos climáticos desfavorables y la complejidad en la fijación de precios, especialmente en China. El Año Nuevo Chino, que se celebrará en febrero, se convierte en un evento clave para determinar el éxito de las exportaciones chilenas, considerando que el país sudamericano es el principal exportador global, con un enfoque significativo en el gigante asiático, que a su vez es el mayor productor y consumidor mundial de cerezas.
González también ha observado que, mientras Chile se beneficia de su supremacía como exportador de cerezas, la competencia ha aumentado notablemente desde Europa, donde países como España, Italia y Alemania han incrementado su demanda. La inclusión de España en el mercado chino representa un cambio significativo en la dinámica de este comercio, aumentando la competitividad entre los productores. Aun así, Estados Unidos no se queda atrás, siendo el segundo destino de las cerezas chilenas, lo que indica que la diversificación de mercados seguirá siendo un tema crucial para los exportadores.
La caída de precios en la temporada anterior (2024/25) fue un fenómeno anticipado y parte de un ciclo económico natural donde la concentración excesiva de exportaciones a un solo mercado crea vulnerabilidades. Según González, el aumento abrupto de la producción y las plantaciones no era sostenible, llevando inevitablemente a una saturación de oferta. A pesar de los desafíos, Chile ha mejorado su capacidad de exportación con mejor infraestructura de almacenamiento y logística, lo cual ha permitido mantener una calidad competitiva en comparación con otros mercados emergentes.
La temporada actual ha mostrado contrastes, con una cosecha que comenzó con un ritmo acelerado, pero con proyecciones de reducción en el volumen total de frutas esperados, a pesar de un inicio prometedor que superó en un 145% el ritmo de envío de noviembre del año anterior. Factores como heladas y lluvias durante la polinización han mermado las cosechas, especialmente en la Región de Ñuble, creando incertidumbre respecto al equilibrio final del balance de la temporada.
Respecto a los precios, a pesar de un comienzo moderado, las cifras han caído rápidamente debido a un alto volumen de envíos. Sin embargo, el mercado de precios en China muestra variaciones, destacando algunos precios excepcionales para ciertos calibres y variedades de cereza. Además, se ha observado un avance en la diversificación de envíos hacia otros mercados, como Estados Unidos y Taiwán, aunque el papel de China continúa siendo preponderante en la determinación del resultado económico final de la temporada 2025/26, según concluye Jorge González.




