La diputada Consuelo Veloso, perteneciente al Frente Amplio, se convirtió en el centro de atención en el Congreso Nacional el día de ayer tras protagonizar un accidente vehicular mientras conducía en estado de ebriedad. Con una mascarilla y un parche en la nariz, la parlamentaria asistió a la votación de la Acusación Constitucional contra la ex ministra de Defensa, Maya Fernández, a pesar del incidente que había sufrido el día anterior. La situación ha puesto en relieve no solo su estado sino también las preocupaciones sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos ante situaciones de este tipo.
El accidente ocurrió después de que Veloso fuera víctima de un robo en la comuna de Viña del Mar. Al tratar de perseguir a los ladrones, la diputada se vio envuelta en un siniestro que la llevó a acudir a un centro asistencial, donde se le detectó hálito alcohólico. Posteriormente, la policía realizó la prueba de alcoholemia correspondiente, confirmando que la diputada se encontraba en estado de ebriedad al momento del accidente.
Tras ser apercibida bajo el artículo 26, Consuelo Veloso se presentó en el Congreso para participar de la votación crucial contra la ex ministra Fernández. A pesar de la controversia que la rodeaba, la diputada mantuvo un perfil bajo; se dirigió rápidamente a su oficina tras la votación, evitando a los medios de comunicación que esperaban por su declaración. La situación refleja la tensión que puede generar la combinación de controversias personales y la vida pública en el ámbito político.
A su lado, la diputada Ericka Ñanco se encargó de protegerla de las consultas de los periodistas, quienes no paraban de indagar sobre los acontecimientos recientes. A pesar de la presión mediática, Veloso decidió no hacer comentarios, dejando en claro que su prioridad era atender las secuelas del accidente y conducirse de forma prudente en el marco de su labor como legisladora.
La Fiscalía, por su parte, ha aclarado que el incidente no solo involucra a la diputada desde un punto de vista legal sino que también plantea interrogantes sobre el comportamiento de los representantes públicos en situaciones complejas. Este caso podría tener repercusiones significativas dentro del ámbito político, ya que la imagen de los legisladores se ve afectada por este tipo de incidentes, que ponen en duda su capacidad para asumir responsabilidades y actuar con profesionalismo.




