Durante millones de años, la Tierra ha experimentado cambios tectónicos significativos que han modelado su superficie y su interior de maneras complejas. Recientemente, un grupo de científicos de la Universidad de Maryland ha realizado un hallazgo impresionante al descubrir los restos de un antiguo fondo oceánico, que se hundió hace más de 250 millones de años y ahora permanece atrapado en la zona de transición del manto terrestre, a más de 400 kilómetros de profundidad bajo el océano Pacífico. Este descubrimiento no solo proporciona una visión única del pasado del planeta, sino que también tiene el potencial de transformar nuestra comprensión sobre su estructura interna. Publicado en la revista Science Advances, el estudio utiliza técnicas avanzadas de imagen sísmica que permiten observar zonas del manto que antes eran inaccesibles para la investigación geológica convencional.
Lo que hace de este tipo de fósil terrestre algo especial, además de su antigüedad, es su tamaño y su capacidad de perdurar a lo largo de las eras geológicas. El equipo de investigación ha identificado una anomalía en el manto, donde se encuentra una zona más gruesa y fría, lo que sugiere que ciertos materiales subducidos no logran llegar al núcleo terrestre, sino que quedan atrapados en la zona de transición por períodos que podrían extenderse entre cientos de millones de años. Este hallazgo también ofrece una respuesta a un misterio persistente en el campo de la geofísica: la interrupción observada en la Provincia de Baja Velocidad de Cizalla del Pacífico, sugiriendo que la antigua placa oceánica pudo haber influido en las características de esta región del manto.
El estudio revela además que el material hundido se desplaza de manera más lenta de lo que los modelos han predicho previamente, lo que contradice la idea de que el manto terrestre opera como un fluido en constante movimiento. Con la nueva evidencia, se estima que este flujo puede ser hasta un 50% más lento, lo que podría tener implicaciones importantes en fenómenos globales como el vulcanismo y la tectónica de placas. Estas observaciones no solo son relevantes para la Tierra, sino que también proporcionan medidas cruciales para el estudio y la comprensión de otros cuerpos rocosos en el sistema solar, sugiriendo que la dinámica del manto puede ser más compleja y variada de lo que se pensaba en un principio.
Para alcanzar estas conclusiones, los investigadores analizaron una gran cantidad de datos sísmicos, utilizando ondas que se reflejan en las discontinuidades del manto. Con la combinación de técnicas tomográficas y un análisis estadístico avanzado, han logrado crear mapas detallados que muestran la composición y el espesor de la zona de transición del manto en la región del océano Pacífico. Este esfuerzo ha permitido obtener un nivel de resolución en los datos sin precedentes, lo que es crucial para seguir entendiendo la estructura interna de nuestro planeta. Sin embargo, este descubrimiento es solo el comienzo; lo que se está revelando sugiere que hay aún más misterios ocultos en el interior de la Tierra.
El hallazgo tiene el potencial de iniciar una nueva era en la geología profunda, planteando múltiples preguntas que aún no tienen respuesta y sugiriendo que puede haber más estructuras fósiles como esta bajo nuestros pies. Investigadores liderados por Jingchuan Wang ya están planeando extender su estudio a otras regiones del Pacífico y más allá, con la esperanza de cartografiar más zonas de subducción antigua para entender mejor su impacto en los procesos geológicos a lo largo de la historia de la Tierra. Cada nueva ‘cicatriz’ que descubran podría contener pistas vitales para resolver el gran rompecabezas de la evolución geológica de nuestro planeta, así como abrir la puerta a nuevos descubrimientos sobre la geología de otros mundos.




