Emprendedores Quillas: clave en la resiliencia comunitaria

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La organización Desafío Levantemos Chile se ha posicionado como un faro de esperanza en un país donde las emergencias y las catástrofes son cada vez más frecuentes. En su labor humanitaria, la organización no solo atiende las crisis inmediatas, sino que también aborda las llamadas «emergencias sociales», aquellas que afectan de manera silenciosa a comunidades vulnerables. A lo largo del año, la entidad despliega siete áreas de acción —emprendimiento, educación, salud, desarrollo social, voluntariado, emergencia y crowdfunding social— con el firme propósito de construir un tejido social más resiliente. Esto se traduce en una clara misión: empoderar a los emprendedores, quienes son reconocidos como el motor silencioso de sus comunidades, facilitando su desarrollo y sostenibilidad plena a través de diversas iniciativas.

Inspirándose en el concepto de la navegación, Desafío Levantemos Chile ha adoptado una metáfora marítima para resaltar el valor de los emprendedores en la sociedad. Se presentan dos categorías: los Emprendedores Quillas y Anclas. Los primeros son aquellos que, aunque en muchos casos permanecen en la penumbra, son fundamentales para el bienestar de su entorno. Actúan como la quilla de un barco, proporcionando estabilidad y dirección en momentos de tormenta. Estas personas, que pueden no alcanzar el reconocimiento público, son los pilares invisibles que sostienen a sus comunidades cuando más lo necesitan, promoviendo resiliencia y liderazgo.

En contraste, los Emprendedores Anclas son quienes sostienen a sus familias de manera directa. Estos emprendedores son el reflejo de aquellas personas que buscan generar un impacto positivo en sus entornos más cercanos, sin la ambición de escalar o expandirse enormemente. Se asemejan a un ancla, inamovible y esencial para la estabilidad familiar. A menudo, su trabajo pasa desapercibido, pero su contribución es comparable a la de los Quillas; ambos son piezas cruciales para la sustención de la vida económica y comunitaria, aunque operen en diferentes niveles de visibilidad.

Un claro ejemplo del espíritu de los Emprendedores Quillas es Nyssmi Cordero, cofundadora de la cooperativa «Responde Verde». Su trayectoria de vida la llevó a entender que organizarse en torno a la gestión de residuos sería una oportunidad valiosa tanto para ella como para su comunidad. Nyssmi ha demostrado ser un pilar para aquellos que han enfrentado violencia económica. Su cooperativa no solo promueve la independencia económica, especialmente entre mujeres, sino que también busca educar a las futuras generaciones sobre la importancia del reciclaje. Su frase —»ser reciclador es despertar con propósito»— encapsula perfectamente su misión de ser la quilla que mantiene a flote a su comunidad.

Otro notable ejemplo es Gabriel Pérez, propietario del local de comida rápida «Santo Bajón», quien ha enfrentado importantes desafíos tras un devastador megaincendio en Valparaíso. Su enfoque en generar oportunidades para su familia lo convierte en un verdadero Emprendedor Ancla. Gabriel reconoció el impacto que tuvo el apoyo de Desafío Levantemos Chile en su proceso de reconstrucción. A pesar de las adversidades, su determinación resuena en su compromiso de mejorar su negocio y sostener a su familia. Su experiencia resalta la cruda realidad del emprendedor: un camino lleno de obstáculos, pero también lleno de valor y compromiso.

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