Irán ha emitido una advertencia contundente este viernes, indicando que podría cerrar el estrecho de Ormuz a menos que Estados Unidos levante el bloqueo que pesa sobre los puertos del país, según declaraciones del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. Esta afirmación llega en medio de crecientes tensiones entre ambas naciones, avivando la incertidumbre sobre la estabilidad de esta vital vía marítima que conecta al Golfo Pérsico con el océano Índico. Ghalibaf subrayó que el futuro del estrecho dependerá de las decisiones que tome Teherán, y enfatizó la importancia de una ruta marítima que cumpla con las normas iraníes.
En su cuenta de la red social X, Ghalibaf manifestó que la apertura del estrecho «no permanecerá» garantizada bajo un escenario de bloqueo continuo. Agregó que el control de las aguas del Ormuz recae exclusivamente en Irán, y que cualquier actividad marítima se regirá por las directrices que establezca su gobierno. Este pronunciamiento parece un claro intento de reafirmar la soberanía de Irán sobre el estrecho y de enviar un mensaje fuerte a Estados Unidos, en un momento donde ambos países están en una carrera por el dominio en la región.
Durante esta declaración, el parlamentario también se refirió a las recientes afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump, a quien acusó de hacer siete declaraciones falsas en un corto período de tiempo, sin entrar en detalles sobre cuáles eran. Estaba claro que Ghalibaf buscaba desacreditar las narrativas estadounidenses y reforzar la postura iraní de que las negociaciones no se pueden basar en mentiras, haciendo un llamado para que los acuerdos sean verdaderamente con significado. Esto sugiere un endurecimiento de la retórica de Irán en el frente diplomático.
Por otro lado, este comunicado se produce justo después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, anunciara que el paso comercial por Ormuz se mantendría abierto durante el periodo de alto el fuego. La declaración de Araghchi parecía apuntar a un esfuerzo por calmar las aguas y mostrar que Irán está dispuesto a mantener las rutas marítimas funcionantes, al menos temporalmente. Sin embargo, las tensiones persisten debido a la firme posición del presidente Trump, quien subrayó que el bloqueo naval a Irán continuaría vigente hasta llegar a un acuerdo de paz duradero.
Trump, por su parte, celebró el anuncio de que el transporte marítimo continuaría, aunque de forma condicionada. En sus discursos, insinuó que el régimen iraní había acordado no cerrar el estrecho de nuevo, sin embargo, esta afirmación aún no ha sido corroborada independientemente, lo que añade una capa de desconfianza en el diálogo entre ambas naciones. El escenario es incierto, y la comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de la crucial importancia económica y estratégica del estrecho de Ormuz para el comercio global de petróleo.




