A medida que se acerca la implementación de la jornada laboral de 42 horas semanales en Chile, prevista para abril de 2026, se están evidenciando cambios significativos en el comportamiento de los postulantes. Un reciente análisis ha revelado que las ofertas laborales que especifican su modalidad de trabajo —ya sea presencial, híbrido o remoto— junto con detalles como los turnos y la distribución horaria, están generando hasta un 25% más de postulaciones calificadas. Esta tendencia resalta una preferencia creciente por parte de los trabajadores de contar con mayor claridad sobre las condiciones laborales antes de postular. Así lo afirmó Víctor Ayala, Sales Manager de Empleos en Yapo.cl, quien destacó que la transparencia en las ofertas ya no solo se percibe como un atributo reputacional, sino como una estrategia de eficiencia en un mercado laboral en constante cambio.
La competencia por atraer talento en un entorno laboral cada vez más flexible ha llevado a que la flexibilidad laboral supere, en algunos casos, la importancia del sueldo. Según Jennifer Narváez, subgerente de Reclutamiento y Selección de ManpowerGroup, muchos candidatos actualmente priorizan la posibilidad de organizar su vida personal armonizándola con el trabajo. Esto es especialmente relevante en un contexto donde las rentas pueden ser similares entre distintas ofertas laborales. Narváez afirmó que «cuando la renta es comparable, la oferta que permite a los postulantes gestionar mejor su vida personal es la que se impone por encima». Esta tendencia está transformando el enfoque de los candidatos al momento de decidir su futuro laboral.
La transformación en el mundo laboral chileno no solo se limita a la jornada laboral, sino que también ha implicado ajustes en sectores tradicionalmente presenciales como la logística, retail y seguridad. Las empresas están rediseñando sus turnos con el objetivo de adaptarse a esta nueva normativa. Víctor Ayala destacó que se están implementando esquemas como el 4×3 y semanas comprimidas para asegurar la productividad sin sacrificar el bienestar de los empleados. Este cambio de paradigma se centra en cómo las empresas pueden organizarse para equilibrar el rendimiento con el bienestar del personal, un aspecto que se torna cada vez más crucial en la búsqueda de talento.
Además de la modalidad de trabajo y la distribución de la jornada, los expertos han identificado la relevancia de varios beneficios no monetarios que se han convertido en factores determinantes para los candidatos al postular a un empleo. Entre estos beneficios se encuentran la flexibilidad para gestionar la vida personal, lo que incluye permisos especiales y la opción de realizar trámites sin que esto interfiera en las horas de trabajo. Asimismo, las modalidades adaptadas al rol, como jornadas comprimidas y días administrativos, están ganando popularidad. Estos elementos se consideran fundamentales para muchos al elegir un empleo, ya que impactan directamente en su calidad de vida.
Por último, los beneficios logísticos juegan un papel importante en esta nueva forma de valorar las ofertas laborales. Facilidades como colación, transporte de acercamiento y otros apoyos operativos son especialmente valorados en zonas específicas, como el norte de la Región Metropolitana. Según Jennifer Narváez, estas ventajas pueden ser igual o más determinantes que un incremento salarial, ya que tienen un impacto directo en las rutinas diarias de los empleados y su bienestar dentro de la organización. Así, el futuro de las relaciones laborales en Chile parece estar cada vez más orientado hacia la importancia de la flexibilidad y la sostenibilidad en la experiencia laboral.


