La Fundación Miradas Compartidas ha realizado un llamado a la acción al destacar los avances en la inclusión laboral de personas con discapacidad en Chile, pero subraya que aún persiste una brecha significativa para alcanzar el 1% de contratación que establece la Ley 21.015. Esta normativa, en vigor desde hace siete años, exige que las empresas con más de 100 empleados contraten al menos un 1% de trabajadores con discapacidad. A pesar de que el 48,8% de las empresas reportaron su cumplimiento el pasado enero, comparado con el 36,4% en 2024, la meta aún parece lejana. Belén Salinas, directora de Inclusión Laboral de la Fundación, enfatiza que aunque se han logrado importantes avances, sigue existiendo un largo camino por recorrer hasta lograr un cumplimiento pleno de la legislación.
En un contexto donde la Fundación ha visto un aumento significativo en la participación de empresas y personas en sus programas, se destaca que en 2024 cerca de cinco mil personas participaron en sus actividades, cifra que ya asciende a ocho mil en lo que va del año. Este crecimiento, según Salinas, demuestra un mayor interés por parte de las organizaciones en adoptar cambios culturales que fomenten una verdadera inclusión laboral. La Fundación Miradas Compartidas ha desarrollado programas que generan un impacto significativo en las empresas, promoviendo la comprensión sobre la importancia de la inclusión y sus beneficios en el entorno laboral.
La Fundación ha reportado logros notables durante el último año, con 89 inclusiones laborales y la obtención de más de 300 credenciales de discapacidad para personas que buscan insertarse en el mercado laboral. Además, la capacitación ha sido un foco clave, con 800 colaboradores participando en distintos talleres. De las 90 empresas con las que trabaja la Fundación, el 60% ya cumple con la cuota legal del 1%, lo que refleja un compromiso evidente y sostenido hacia la inclusión de personas con discapacidad.
A pesar de las alternativas que la ley proporciona, como las donaciones a fundaciones, la Fundación Miradas Compartidas está impulsando la tercerización de servicios como una forma efectiva de cumplimiento. Salinas explicó que al optar por talleres gastronómicos, pausas activas y otros servicios, donde trabajan 40 personas con discapacidad, las empresas pueden generar empleo directo y obtener un retorno de inversión que no es posible con la mera donación. Esta estrategia no solo busca cumplir con la ley, sino también promover un espacio laboral inclusivo y productivo.
Frente al futuro, Salinas advierte que los desafíos del nuevo periodo de cumplimiento estarán enfocados en fortalecer la fiscalización y en que las empresas entiendan la ley no como una obligación, sino como una oportunidad para transformar su cultura organizacional. «El objetivo final es que las personas con discapacidad puedan desarrollarse plenamente, ser más felices en sus espacios laborales y contribuir al desarrollo de una sociedad más justa e inclusiva», concluye la directora de la Fundación Miradas Compartidas, reafirmando su compromiso con la inclusión laboral.




