El Grupo de Política Monetaria (GPM) realizó un análisis exhaustivo en su comunicado del 26 de enero de 2026, destacando que la inflación está avanzando de manera más rápida hacia la meta establecida. A pesar de un entorno externo con mayor volatilidad financiera, la situación global es más privilegiada en comparación con años anteriores. El GPM, que incluye a Eugenia Andreasen, Carlos Budnevich, Juan Pablo Medina y Andrea Tokman, sugirió mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en un 4,5%, en un contexto de convergencia acelerada de la inflación y una recuperación gradual de la actividad económica nacional. El vocero Juan Pablo Medina reafirmó que esta decisión se basa en el análisis del panorama económico actual.
En el ámbito internacional, el GPM describió un entorno económico «mixto», caracterizado por la resistencia de la economía global y un continuo proceso de desinflación en economías avanzadas. No obstante, este escenario también viene acompañado de un aumento de la volatilidad financiera, impulsado por tensiones geopolíticas y la incertidumbre política imperante. Durante la conferencia, Medina enfatizó que, aunque las condiciones externas son más favorables para la economía chilena, los riesgos financieros requieren mantener una postura cautelosa y vigilancia constante sobre los factores que podrían afectar la estabilidad económica.
El análisis incluyó un optimismo moderado respecto al crecimiento global tras el pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) de una revisión al alza del crecimiento mundial para 2026, ahora proyectado en un 3,3%. Este contexto se apoya en datos recientes de Estados Unidos que evidencian una tendencia a la desinflación, especialmente en su componente subyacente, lo que podría influir en futuras decisiones de política monetaria por parte de la Reserva Federal. La Reducción de la tasa en diciembre por parte de la Fed es un claro indicativo de la necesidad de alinearse con la evolución de la inflación.
Desde una perspectiva local, el desempeño de las materias primas, principalmente el cobre que se mantiene en torno a los 6 dólares la libra, ha beneficiado a Chile, proporcionando un alivio a las presiones inflacionarias importadas. Sin embargo, el GPM observa una recuperación económica en curso, con el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de noviembre proporcionando un crecimiento del 1,2% interanual. A pesar de esa tendencia positiva, el PIB no minero creció 1,7%, impulsado por servicios y comercio, lo que muestra una mejora gradual en las expectativas para el 2026, según lo indicado por las últimas encuestas del Banco Central.
El comunicado también abordó la situación del mercado laboral y las cifras de desempleo, que se sitúa en un preocupante 8,4%, aun por encima de los niveles previos a la pandemia. A pesar de los signos de crecimiento en el mercado financiero, con el IPSA superando los 11.500 puntos y una apreciación del peso chileno, el GPM subrayó que la inflación se está acercando a la meta con un IPC de diciembre que cayó un 0,2%, finalizando el año 2025 con una inflación interanual del 3,5%. Sin embargo, la divergencia entre bienes y servicios es motivo de cautela, en especial por su impacto en costos laborales. En este contexto, Medina reafirmó la decisión de mantener la TPM en 4,5% y la necesidad de seguir de cerca el comportamiento inflacionario en los próximos meses.




