En una jornada marcada por la tensión y la polarización política, el canciller Francisco Pérez Mackenna fue interpelado en la Cámara de Diputados por su desempeño al frente de la cartera de Relaciones Exteriores. Los cuestionamientos iban desde la gestión del Estrecho de Magallanes hasta la relación de Chile con Estados Unidos y el futuro del Escudo de las Américas, temas que generaron dudas y malestar entre los parlamentarios de la oposición, quienes argumentaron que el ministro no proporcionó claridad suficiente en sus respuestas. Estas desconformidades llevaron a que el diputado socialista Nelson Venegas, responsable de la interpelación, afirmara que el canciller «faltó a la verdad» en varias ocasiones, provocando un debate acalorado sobre la veracidad de las afirmaciones del ministro.
En contraste, desde oficialismo surgieron aplausos hacia Pérez Mackenna, quienes lo consideran el «gran ganador de la jornada». Diego Schalper, jefe de la bancada de Renovación Nacional, destacó que el canciller logró reafirmar la postura de Chile en temas de soberanía y relaciones internacionales. Schalper subrayó que las críticas de la oposición no deberían poner en riesgo los intereses del país, y enfatizó que la actuación del canciller fortaleció su figura y la del gobierno. Este respaldo del bloque oficialista se contrasta con la percepción negativa de la oposición, que visualiza la interpelación como un llamado de atención a la gestión del ministro.
El debate alcanzó momentos álgidos cuando el senador socialista Juan Luis Castro sentenció que la interpelación no tuvo un impacto real, dejando en el aire aún las inquietudes sobre las decisiones que Chile debe tomar respecto al Escudo de las Américas. Por su parte, Guillermo Ramírez, presidente de la UDI, defendió al canciller, describiendo la interpelación como un intento fallido de la oposición por desacreditar a un ministro sumamente preparado. Esta defensa incluyó un episodio al final de la interpelación, en el que Pérez Mackenna trató con firmeza las provocaciones del diputado Venegas, lo que generó una sensación de fortaleza y control por parte del canciller.
Desde el Partido Comunista, la diputada Nathalie Castillo se unió a las críticas dirigidas a Pérez Mackenna, quien esbozó una serie de respuestas que, según ella, no abordaron las inquietudes fundamentales sobre la influencia de Estados Unidos en Chile. Esto deja abierta la pregunta sobre cómo el gobierno manejará futuros temas de política exterior y relaciones internacionales, considerando el reclamo sobre la falta de transparencia y claridad. Las disputas en torno a la interpelación revelan un marcado contraste en la evaluación de la gestión del canciller, lo que podría afectar la cohesión del gobierno en momentos críticos.
Por último, las opiniones de los senadores y diputados independientes establecieron un marco de reflexión sobre la pertinencia de la interpelación, calificándola como «temeraria» por los potenciales efectos adversos que podría tener en las relaciones internacionales. Algunos manifestaron su preocupación por lo que consideran una falta de respeto hacia la diplomacia, enfatizando la necesidad de mantener ciertas discusiones en un marco reservado. A pesar de la divergencia de opiniones, la interpelación a Pérez Mackenna destacó la polarización política actual y subrayó la importancia de dialogar sobre el futuro de la política exterior chilena.




