La reciente Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revela una preocupante tendencia en el mercado laboral chileno. Durante el trimestre móvil de abril a junio de 2026, el sector formal ha experimentado un retroceso significativo, acumulando cuatro trimestres consecutivos de pérdidas en la creación de empleos formales. A pesar de que se reportaron 81,8 mil nuevos empleos en el último año, este aumento es engañoso, ya que toda la generación de empleo proviene del sector informal. El análisis pone de manifiesto que, en contraposición, el empleo formal ha disminuido en 32,8 mil puestos, lo que indica un deterioro considerable en la calidad del trabajo disponible en el país.
Este deterioro en la calidad del empleo formal tiene implicaciones directas sobre la seguridad previsional de los trabajadores. Con un aumento en la ocupación informal que alcanzó 114,6 mil nuevas personas integradas (lo que equivale a un 4,7%), la tasa de ocupación informal en Chile ha llegado a un alarmante 27,0%. Esto no solo plantea un desafío para la estabilidad laboral de los trabajadores, sino que también aumenta la vulnerabilidad de aquellos que se emplean sin las protecciones adecuadas que brinda el sistema formal. La precarización del trabajo está afectando de manera seria la continuidad en las cotizaciones previsionales, un componente crítico para el ahorro en vistas de la jubilación.
La falta de continuidad en las cotizaciones previsionales implica que muchos trabajadores no están acumulando suficientes recursos para su futura pensión, lo que podría resultar en un bajo retorno en su jubilación. Este escenario de incertidumbre se agrava al considerar que, después de la pandemia, aún se requieren 296,6 mil empleos más para recuperar la tasa de ocupación previa. Lamentablemente, la brecha que separa la situación actual de los niveles de empleo anteriores a la crisis sanitaria se ha ampliado en 134,9 mil personas desde el último informe, lo que indica que el camino hacia una recuperación efectiva es más complicado de lo esperado.
El informe del INE no solo destaca la pérdida de puestos de trabajo en el sector formal, sino que también señala la escasa recuperación en la calidad de los empleos generados. La tendencia hacia el crecimiento del empleo informal podría ser vista como un indicador de crisis en el mercado laboral, donde muchos ciudadanos se ven forzados a aceptar trabajos precarios debido a la falta de alternativas más estables. Este fenómeno también refleja las dificultades estructurales que enfrenta el mercado laboral chileno, lo que plantea una necesidad urgente de políticas que promuevan la formalización del empleo y la creación de puestos de trabajo de calidad.
En conclusión, los datos que presenta la última Encuesta Nacional de Empleo son un llamado a la acción urgente. La disminución del empleo formal y el aumento del empleo informal subrayan la necesidad de un enfoque renovado en las políticas laborales del país. Sin una intervención adecuada para abordar estas problemáticas, la brecha en la recuperación del empleo formal seguirá creciendo, poniendo en riesgo la seguridad económica y el futuro de miles de trabajadores chilenos.



