La expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, se reunió con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en un encuentro clave en medio de su candidatura para la Secretaría General de la ONU. Este encuentro, llevado a cabo la tarde de este lunes, se presenta en un momento complejo para Bachelet, que ha enfrentado desafíos significativos tras los primeros sondeos del Consejo de Seguridad sobre las opciones de candidaturas. La reunión se contextualiza en un marco de incertidumbre respecto a su apoyo internacional tras el cambio de gobierno en Chile, específicamente la retirada de respaldo por parte del presidente José Antonio Kast.
Antes de arribar a Brasilia, Bachelet visitó Ciudad de México, donde logró reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum. Los gobiernos de México y Brasil son fundamentales en el patrocinio de su contienda por la Secretaría General de la ONU, y los diálogos con ambos líderes eran cruciales para discutir la viabilidad de su candidatura. Sin embargo, la estadía de Bachelet en México también generó inquietudes, ya que Sheinbaum expresó la necesidad de revisar las «posibilidades» de éxito en su cruzada, dejando entrever un compromiso fluctuante.
Durante la reunión con Lula, ambos líderes coincidieron en que la próxima ronda de votaciones informales del Consejo de Seguridad, programada para septiembre, será determinante para evaluar mejor las aspiraciones de Bachelet. La tenor del encuentro sugiere una búsqueda de estrategias conjuntas para fortalecer su posición, especialmente considerando los decepcionantes resultados de las votaciones previas. Medios brasileños como Folha de São Paulo reportaron que la conversación también abordó la importancia de sumar más apoyos en las próximas consultas.
Los resultados preliminares del Consejo de Seguridad han sido un golpe duro para Bachelet. En la primera votación secreta realizada a fines de julio, la expresidenta quedó en cuarto lugar con 6 apoyos, 5 votos en contra y 4 neutros. La situación se volvió aún más complicada tras la segunda consulta, donde obtuvo solamente 2 apoyos, 6 negativos y 7 neutros, posicionándose penúltima en la lista de candidatos. Estos resultados han complicado su percepción de viabilidad y han generado incertidumbre sobre su futuro en esta contienda internacional.
A pesar del escenario adverso, el círculo cercano a Bachelet intenta mantener un enfoque positivo respecto a sus recientes encuentros, argumentando que la reunión con Lula y el diálogo con Sheinbaum pueden abrir nuevas oportunidades para su campaña. La presión se intensifica a medida que se acercan las próximas votaciones informales, donde cualquier nuevo desliz podría ser decisivo en su camino hacia la Secretaría General de la ONU. La expectativa ahora se centra en cómo Bachelet y sus aliados estratégicos pueden navegar en este complicado panorama político internacional.



