Si bien Chile destaca por ser el segundo país del mundo con mayor actividad emprendedora temprana, un preocupante porcentaje de la población siente que el miedo al fracaso les impide dar el primer paso hacia el emprendimiento. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2024/2025, el 49% de las personas a nivel mundial mencionan este temor como un obstáculo para iniciar un negocio, a pesar de poder identificar oportunidades en su entorno. Florencia Flen, académica de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, enfatiza que este miedo no se debe a la falta de ideas, sino a la falta de claridad sobre la viabilidad de las mismas, en un contexto donde el riesgo, tanto nacional como internacional, ha aumentado tras la pandemia.
Para ayudar a quienes desean superar el miedo al fracaso y emprender de manera informada en 2026, Florencia Flen ofrece varios consejos prácticos. El primero se enfoca en identificar el sector en el que es más conveniente emprender. La académica sostiene que no es necesario explorar campos completamente nuevos, sino que es fundamental buscar negocios que demuestren utilidad y capacidad de adaptación. Al respecto, el GEM resalta que la actividad emprendedora se centra principalmente en servicios orientados tanto a personas como a empresas, con un particular énfasis en aquellos que integran soluciones digitales y conocimientos aplicados.
Flen también destaca la importancia de manejar la incertidumbre. Según ella, uno de los mayores desafíos a la hora de iniciar un negocio radica en no identificar correctamente el problema a resolver. Comúnmente, se desarrollan soluciones sin una comprensión clara del “dolor” que enfrenta un usuario. Para evitar esto, propone que los emprendedores utilicen herramientas de análisis que permitan estructurar el problema y segmentar a los usuarios. De esta forma, se reduce el riesgo de invertir en soluciones que podrían no ser rentables y se facilita la identificación de quién realmente está dispuesto a financiar la solución ofrecida.
Las habilidades que poseen los emprendedores también juegan un papel fundamental en su decisión de iniciar un negocio. Florencia Flen resalta que, en un entorno económico competitivo, es crucial contar con habilidades analíticas y de gestión. El GEM 2024/2025 señala que las competencias como la evaluación de riesgos y la comprensión de variables financieras son más relevantes que las capacidades técnicas aisladas. Estas habilidades son esenciales para tomar decisiones informadas y responder adecuadamente a un entorno en constante cambio, evitando avanzar únicamente basándose en la intuición.
Finalmente, avanzar desde una idea hasta un negocio viable implica superar la parálisis por análisis. Flen aconseja no intentar validar la idea completa al principio, sino enfocarse en una parte específica de la misma. El concepto de Producto Mínimo Viable (PMV) puede ser clave aquí, ya que permite a los emprendedores observar si existe un interés real sin comprometer grandes recursos. Asimismo, sugiere que es crucial observar comportamientos concretos en lugar de solo opiniones, pues esto da una mejor perspectiva de si la idea realmente despierta interés en el mercado. Reducir el alcance del proyecto inicial permite a los emprendedores aprender y avanzar sin la presión de un compromiso a gran escala.




