En 2025, Chile ha mostrado un crecimiento ínfimo en la productividad laboral, con solo un 1% de aumento, que contrasta drásticamente con el promedio de la OCDE. Este bajo rendimiento ha llevado a que los expertos expresen su preocupación por la escasa adopción de tecnologías por parte de las pequeñas y medianas empresas (Pymes). La falta de modernización tecnológica está creando organizaciones infladas y lentas, que no logran responder de manera ágil a las necesidades del mercado, deteriorando así la experiencia del cliente y la competitividad general del sector empresarial chileno.
A pesar de que la economía chilena ha conseguido algunos avances moderados en 2025, el estancamiento de la productividad está comenzando a manifestarse claramente en las empresas. Las cifras son alarmantes; la Productividad Total de Factores (PTF) ha contribuido únicamente entre un 0,1% y un 0,2% al crecimiento del país, indicando un problema estructural en la eficiencia operativa interna. Esta situación no solo afecta a las Pymes, sino que también limita a todo el país en su búsqueda por alcanzar estándares internacionales de productividad.
Mientras que las grandes empresas están dando pasos significativos en la transformación digital y la automatización de sus procesos, las Pymes tienden a quedarse atrás, con poca dependencia tecnológica. Fernando Pohorecky, Gerente Comercial de dParadig, destaca que el 90% de sus clientes son grandes compañías, cuya infraestructura tecnológica les permite operar con una velocidad y eficiencia superior. En contraste, muchas Pymes carecen de aplicaciones críticas que les permitan competir de manera efectiva, operando aún en procesos mayoritariamente manuales, lo que ralentiza la tan ansiada mejora en la productividad del país.
Sin embargo, la situación no es estática y hay signos de cambio. Según Dparadig, Chile se encuentra en una fase de transición donde más Pymes comienzan a integrar tecnología en sus operaciones, aunque, a menudo, estas soluciones son implementadas de forma aislada. Pohorecky señala que la adopción de plataformas SaaS está en aumento, pero muchas veces no están integradas en el modelo operativo general, lo cual limita la mejora de la productividad. Para que esta adopción tenga un impacto real, la tecnología debe ser considerada un componente central del negocio.
Para fomentar un aumento significativo de la productividad en las Pymes, es necesario no solo proporcionar acceso a tecnología, sino también asegurar una adecuada capacitación y acompañamiento en la gestión de operaciones. La transición hacia un uso estructural de plataformas tecnológicas podría marcar una diferencia importante en la eficiencia y competitividad del sector. Pohorecky subraya que, mientras las grandes empresas incrementan su dependencia tecnológica considerablemente, en las Pymes solo se observan aplicaciones aisladas. Así, Dparadig se compromete a seguir analizando la evolución de la adopción tecnológica para contribuir a una mejora sostenida en la productividad chilena.




