La quiebra personal, regulada por la Ley 20.720, se ha convertido en una herramienta clave para aquellas personas que enfrentan una carga de deudas insostenible. Según datos proporcionados por la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), el año pasado se registraron 6.795 declaraciones de quiebra en Chile, lo que representa un aumento significativo del 31% en comparación con 2024 y un 66% respecto a 2023. Este aumento refleja la creciente necesidad de soluciones efectivas para aquellos que luchan con el sobreendeudamiento. La liquidación voluntaria permite a los deudores eliminar sus deudas y empezar de nuevo, una opción que ha tomado relevancia entre las personas que buscan estabilidad financiera.
Eduardo Lara, abogado del Departamento Asistencia Deudores del estudio jurídico Alfaro y Madariaga, explica que la liquidación voluntaria no implica una renegociación de la deuda, sino una eliminación total de la misma. Esta solución requiere que el deudor entregue sus bienes embargables, pero el proceso es bastante ágil, pudiendo resolverse en menos de un año. Lara enfatiza que este mecanismo es vital para quienes ya no pueden hacer frente a sus obligaciones económicas, pues les proporciona una salida definitiva del ciclo de deudas que les agobia.
Uno de los aspectos más destacados de la quiebra personal es la protección que ofrece a quienes la solicitan. Una vez emitida la Resolución de Liquidación, el deudor queda resguardado de nuevas acciones judiciales, lo que le permite vivir sin el constante temor de ser demandado. Lara señala que en este punto, el afectado no solo se ve libre de contactos directos con los acreedores, sino que es representado por un liquidador designado por el Estado, lo que simplifica considerablemente el proceso y permite una resolución más ordenada de las deudas acumuladas.
Además, la quiebra personal tiene un impacto positivo en la situación financiera a largo plazo de los deudores. Tras la finalización del proceso, el nombre del afectado es eliminado de los registros negativos en Dicom y del Boletín Comercial. Esto es crucial para facilitar la reintegración al sistema financiero y para evitar que las deudas pasadas sigan afectando su crédito. Lara asevera que, aunque existe la duda sobre si se puede solicitar la liquidación sin poseer bienes, la ley lo permite y brinda la oportunidad de reiniciar la vida económica desde una posición más favorable.
Por último, es importante mencionar que la quiebra personal, a pesar de que implica el cierre de cuentas corrientes bancarias, no limita completamente las opciones financieras. Nuevas herramientas no bancarias, como Tenpo o Mercado Pago, están disponibles para quienes atraviesan este proceso. Además, en ciertos casos, la Cuenta RUT puede solicitar su desbloqueo tras tres meses. Lara concluye que la quiebra personal es un procedimiento legal, transparente y efectivo, que ofrece a quienes lo necesiten un camino directo hacia una nueva vida financiera sin deudas.




