MARTES, 11 de febrero de 2025 (HealthDay News) — En medio de los desafíos que trajo la pandemia de COVID-19, un nuevo estudio revela que mantener un enfoque juguetón puede ser la clave para prosperar en tiempos difíciles. La investigación, liderada por Xiangyou «Sharon» Shen de la Universidad Estatal de Oregón (OSU), destaca que las personas que adoptaron un enfoque más lúdico en sus vidas mostraron una mayor resiliencia mental y un mejor manejo del estrés. Este descubrimiento no solo es relevante para la pandemia, sino que puede aplicarse a cualquier periodo de adversidad, sugiriendo que el juego puede ser un elemento crucial en la salud mental de las personas.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Psychology, analizó los resultados de salud mental de 503 individuos a lo largo de la pandemia. Los hallazgos sugieren que aquellos con puntuaciones más altas en la escala de rasgos lúdicos no solo se estresaron menos, sino que también transformaron las dificultades en oportunidades. Shen explica que estas personas se caracterizan por su optimismo y creatividad al imaginar futuros positivos, lo que les permite ver los obstáculos como oportunidades de crecimiento y mantener un fuerte sentido de control sobre sus respuestas emocionales.
A diferencia de lo que se podría pensar, las personas más juguetonas no necesariamente realizaron actividades diferentes o con mayor frecuencia. En cambio, se involucraron más profundamente en las actividades cotidianas y encontraron maneras de disfrutar más de cada momento. «Básicamente, se trata de hacer limonada a partir de limones», afirma Shen, quien dirige el Laboratorio de Investigación de Salud, Medio Ambiente y Ocio (HEAL) de la OSU. Esta combinación de evaluación realista y resolución flexible de problemas se presenta como una fórmula poderosa para enfrentar el estrés.
Es importante destacar que los individuos juguetones no evadieron la realidad de la pandemia; reconocieron los riesgos y desafíos de la COVID-19, pero sobresalieron en su capacidad para imaginar lo positivo. «Las personas muy juguetonas eran igual de realistas sobre los riesgos que los demás, pero eran expertas en la ‘limonada’, encontrando formas de crear momentos de alegría incluso en circunstancias difíciles», comentó Shen. Esto resalta la idea de que la alegría no es un rasgo innato, sino que puede cultivarse.
Los investigadores sugieren varias estrategias para incorporar más alegría en la vida cotidiana. Entre ellas se encuentran buscar actividades que despierten curiosidad, mezclar las rutinas diarias, explorar de manera espontánea y rodearse de personas que fomenten un ambiente alegre. Además, enfatizan la importancia de no evadir los momentos tontos de la vida y dedicar al menos 10 minutos al día al juego. «El verdadero juego no requiere un patio de recreo, juegos o juguetes. Se trata de aportar un espíritu de apertura, flexibilidad y diversión a los momentos cotidianos», concluyó Shen, resaltando la relevancia del juego en la resiliencia personal.




