En la madrugada del 21 de febrero de 2024, un grupo de cuatro sujetos con acento venezolano, haciéndose pasar por detectives de la Policía de Investigaciones, ejecutó un impactante secuestro en el edificio ubicado en El Molino 1755, en Independencia. Actuando con determinación y a plena luz de la noche, uno de los falsos agentes se quedó en el _hall_ de entrada, mientras que los otros tres subieron al piso 14, donde sorprendieron a Ronald Ojeda, quien se encontraba en ropa interior en ese momento. Sin piedad, lo sacaron de su hogar y lo condujeron hacia un automóvil Nissan Versa que los esperaba estacionado en la calle. Este suceso marcado por la violencia dejó a la comunidad en estado de shock, cuestionando la seguridad en el ámbito en que ocurrieron los hechos.
La investigación reveló que entre los involucrados en este horrendo crimen se encuentra Alfredo José Henríquez Pineda, conocido como Gordo Álex, quien actualmente está encarcelado. Ojeda, un refugiado venezolano que había reconstruido su vida en Chile, fue asfixiado por sus captores y posteriormente enterrado en una fosa de cemento en una mediagua en una toma de terreno en Maipú. El hallazgo del cuerpo dentro de una maleta, nueve días después de su secuestro, generó una amplia cobertura mediática y un creciente interés en la lucha contra el crimen organizado, particularmente el involucramiento de franjas violentas como Los Piratas, un grupo vinculado al Tren de Aragua.
Según las cifras oficiales, hasta el momento hay 26 personas imputadas en el caso del secuestro y homicidio de Ronald Ojeda, incluidos miembros del grupo criminal conocido como Los Piratas. Las audiencias judiciales han sido fijadas: el juicio oral para Maikel Villegas Rodríguez comenzará el 10 de septiembre, mientras que el resto de los implicados será juzgado a partir del 20 de octubre. Villegas y su cómplice, Ángel Castellano, capturaron la atención de las autoridades tras grabar el secuestro desde un automóvil Chevrolet Sail situado frente al edificio donde ocurrió el crimen. Se mencionó que al menos seis individuos más, con órdenes de captura pendientes, habrían participado directamente en el delito, mientras el fiscal regional de la Fiscalía Metropolitana Sur, Héctor Barros, destaca que muchos de ellos se encuentran en Venezuela.
Entre los fugados, destaca Walter de Jesús Rodríguez Pérez, quien tiene un pasado en el régimen de Nicolás Maduro. Imágenes de seguridad lo muestran abrazando a la víctima mientras llevaba un teléfono en la mano, lo que ha facilitado su identificación. En el Nissan Versa que los secuestradores abandonaron, se encontró una huella dactilar suya, fortaleciendo así la conexión con el caso. Las autoridades están trabajando arduamente para dar caza a los otros involucrados, quienes también son considerados peligrosos y se encuentran en la clandestinidad en Venezuela.
Los otros sospechosos, conocidos como Jhonny José López Mendoza, alias el Mudo, y José Carlos Valverde Araujo, se encuentran igualmente prófugos. A medida que avanza la investigación, se ha establecido que, tras el secuestro, Ojeda fue trasladado a un Hyundai i10 mientras otros individuos lo llevaban en el vehículo de Villegas. Durante el transcurso del crimen, la víctima fue asesinada, y surgió un segundo grupo que se encargó de intentar deshacerse de su cuerpo. Un peligroso líder conocido como Kevin Daniel Hernández Ramos, alias Pichota, es señalado como el responsable de asfixiar a Ojeda, mientras que otro extraño, Leonal Sanz Brito, habría estado involucrado en la inhumación ilegal del cadáver. La captura de estos sujetos sigue siendo prioridad para las fuerzas del orden.




