A través del Programa de Pequeña Agricultura, el agricultor Arnoldo Garay del sector rural de Tambillos en la comuna de Coquimbo ha recibido un impulso significativo en su actividad agrícola. Garay, quien ha sembrado manualmente cada uno de los árboles en su terreno, enfrentaba dificultades debido a la escasez de precipitaciones y la falta de tecnologías adecuadas para el riego. Gracias a su determinación y a la Ley de Riego, logró acceder a un consultor acreditado que le ayudó a presentar un proyecto que fue bonificado con 26 millones de pesos, permitiéndole así instalar un sistema de acumulación, riego por goteo y generación de energía fotovoltaica.
“Antes teníamos un riego muy deficiente y era desigual, pero con la nueva tecnología que hemos implementado, ahora podemos disfrutar de un sistema de riego por goteo que ha mejorado notablemente el desarrollo de nuestros árboles”, afirmó Arnoldo Garay, quien ahora cuenta con una capacidad de acumulación de agua de 15 mil litros. El pequeño agricultor destacó que el nuevo sistema permite regar cada cuatro o cinco días, asegurando que sus cultivos florezcan correctamente, a la vez que los paneles solares facilitan la operación de la bomba de agua, optimizando el uso de recursos.
El apoyo de la Comisión Nacional de Riego (CNR) ha sido clave para mejorar la calidad de vida de Garay y su familia. En sus declaraciones, el agricultor hizo un llamado a otros pequeños productores a postular a estos proyectos que son esenciales para mejorar la eficiencia en el uso del agua y asegurar la continuidad de la producción agrícola en la zona. “Es vital para nosotros recibir estas herramientas y apoyo técnico, especialmente en una región que enfrenta retos constantes por el cambio climático”, enfatizó.
Recientemente, el Coordinador Regional de la CNR en Coquimbo, Álvaro Espinoza, visitó el proyecto de Garay para conocer de primera mano los resultados de esta iniciativa. Espinoza señaló que este acumulador de 15 mil litros y la instalación del sistema de riego por goteo no solo benefician a Garay, sino que también impactan positivamente en su entorno. “Estamos viendo el efecto del trabajo que hemos realizado en el territorio, especialmente en áreas que han sido duramente afectadas por la sequía”, indicó el coordinador, resaltando la importancia de invertir en tecnologías sostenibles para la agricultura.
La transformación en la actividad agrícola de Arnoldo Garay es un ejemplo de cómo las políticas públicas pueden impactar la vida de los pequeños agricultores. Con la implementación de tecnología adecuada y el apoyo de instituciones como la CNR, se puede lograr un uso más eficiente del agua, lo que resulta en una producción más sostenible y resiliente. Este tipo de proyectos no solo contribuyen a mejorar la calidad de vida de las familias agricultoras, sino que también ayudan a afrontar los desafíos que presenta el cambio climático en Chile, permitiendo así la continuidad de la agricultura en los sectores más vulnerables.




