El descubrimiento de un fósil de ictiosaurio en el glaciar Tyndall, ubicado en el Parque Nacional Torres del Paine, marca un hito en la paleontología chilena. En 2022, un equipo liderado por la Dra. Judith Pardo, de la Universidad de Magallanes, logró excavar el primer ictiosaurio completo del país y el único preñado conocido del periodo Hauteriviano, un subperíodo del Cretácico temprano. El espécimen, apodado “Fiona”, ha sido objeto de un estudio exhaustivo publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology que determina que pertenece a la especie Myobradypterygius hauthali, previamente identificada solo por fragmentos en Argentina. Este hallazgo no solo amplía nuestra comprensión de los ictiosaurios, sino que también resalta la riqueza paleontológica de Chile.
El proceso de excavación en el glaciar Tyndall fue una verdadera prueba de resistencia, caracterizada por condiciones extremas y terreno difícil. La Dra. Erin Maxwell, curadora de reptiles marinos del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart, comentó sobre el desafío que implicó rescatar un fósil en una de las regiones más frágiles del planeta debido al cambio climático. El glaciar Tyndall ha sido apodado un «cementerio de dragones marinos» por la cantidad notable de esqueletos de ictiosaurios encontrados en la zona, cerca de 100 hasta la fecha, lo cual subraya la importancia de esta área para la investigación paleontológica.
La relevancia de «Fiona» se extiende más allá de ser un fósil extraordinario; su estudio está llenando vacíos significativos en el registro fósil. La Dra. Maxwell subrayó que la presencia de un feto en un estado avanzado de gestación proporciona información invaluable sobre la biología reproductiva de los ictiosaurios, un tema del que se tiene escaso conocimiento. El feto, de alrededor de 50 centímetros, ayuda a ilustrar las dimensiones y características del desarrollo de estos reptiles marinos, cubriendo una brecha de 70 millones de años en el hallazgo de ictiosaurios preñados, un hecho que lo hace excepcionalmente importante.
Además de su valor paleontológico, el fósil presenta un estado de conservación que permite un análisis detallado de su anatomía. La Dra. Pardo destacó que gracias a esta preservación, los científicos están en condiciones de investigar más aspectos de la paleobiología y paleoecología de la especie. Colaboraciones con instituciones médicas, como la Clínica Imet en Punta Arenas, ayudarán a llevar a cabo análisis más profundos utilizando técnicas avanzadas, ofreciendo una oportunidad única para aprender más sobre las adaptaciones y patologías de estos antiguos reptiles marinos.
El esfuerzo colaborativo, que incluye a diversas instituciones académicas y un enfoque interdisciplinario, ha sido fundamental para el éxito de la excavación y estudio de «Fiona». La Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf) también ha jugado un rol crucial al ofrecer apoyo logístico para la investigación. Actualmente, el fósil está en el Museo de Historia Natural Río Seco en Punta Arenas, donde se están llevando a cabo iniciativas para difundir el conocimiento científico. Se planea la producción de un documental que capturará el proceso de excavación, dirigido por el Dr. Dean Lomax, lo que ayudará a sensibilizar al público acerca de estos hallazgos excepcionales y su importancia en la comprensión de la historia de la vida en la Tierra.




