El mercado chileno de cigarrillos electrónicos ha cambiado drásticamente en 2025 con la implementación de la Ley 21.642, la cual establece un marco normativo claro que pone fin a la incertidumbre legal que había rodeado al sector durante años. Esta legislación, vigente desde mayo de 2025, equipara los cigarrillos electrónicos con productos de tabaco convencionales, logrando así un entorno más controlado y seguro para consumidores y comerciantes. En ciudades como Valparaíso y Viña del Mar, se está observando un cambio notable hacia una comercialización más seria y profesional, alejándose de las importaciones irregulares hacia un mercado enfocado en la transparencia y la calidad certificada internacionalmente.
Una de las características más destacadas de la Ley 21.642 es la prohibición estricta de publicidad para los productos de vapeo. Esta medida no solo limita las estrategias de marketing agresivo, sino que también obliga a los comerciantes a confiar en la calidad de sus productos para atraer a los consumidores. Otro aspecto importante es la prohibición de vapear en espacios públicos cerrados y lugares de trabajo, lo que refleja un compromiso con la protección de la salud pública y la convivencia en espacios compartidos, especialmente en áreas turísticas donde la afluencia de visitantes es considerable.
Además, la ley establece límites de nicotina de 45 mg/ml para los líquidos, ofreciendo así una alternativa viable para quienes buscan dejar el tabaco. Este enfoque en la calidad garantiza que los consumidores tengan acceso a productos seguros, ya que se exige un registro exhaustivo de todos los ingredientes ante el Ministerio de Salud. Este nivel de regulación resalta la preocupación del gobierno chileno por la salud de sus ciudadanos y el interés por erradicar productos de baja calidad que puedan resultar perjudiciales.
El mercado chileno se está mirando en el espejo de los estándares de calidad suizos, reconocidos globalmente por su rigurosidad. Con la demanda creciente de productos que excedan los requisitos legales mínimos, los importadores locales han comenzado a establecer conexiones con proveedores europeos, como Dampfi, que garantiza la seguridad de los productos a través de controles rigurosos. Este enfoque en la excelencia se traduce en una oferta más confiable para los consumidores chilenos, quienes están cada vez más dispuestos a invertir en hardware y líquidos que cumplan con altos estándares de calidad.
Finalmente, la Ley de Responsabilidad del Productor (Ley REP) introducirá obligaciones de reciclaje y gestión de residuos en el sector de los cigarrillos electrónicos, lo cual es especialmente relevante para una región ecológica como Valparaíso. Los comerciantes están ahora obligados a implementar sistemas de gestión de residuos para asegurar que productos y baterías sean desechados de manera adecuada. Esta conciencia sobre la sostenibilidad y la responsabilidad ecológica indica que Chile no solo se preocupa por la comercialización de productos, sino también por su impacto a largo plazo en el medio ambiente, marcando así un nuevo estándar en el comercio de cigarrillos electrónicos.




