Un equipo internacional liderado por la Universidad de Harvard ha revolucionado la comprensión del fenómeno del chirrido en las zapatillas, desmantelando antiguas teorías sobre la fricción. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, proporciona una explicación detallada de cómo, al deslizarse un material blando como el caucho sobre una superficie rígida, el movimiento no se produce de manera uniforme, sino que se manifiesta a través de una serie de pulsos supersónicos. Utilizando cámaras de alta velocidad que capturan un millón de fotogramas por segundo, los investigadores han podido observar cómo estos pulsos facilitan el desprendimiento y la adherencia del material al suelo, revelando un mecanismo que enlaza fenómenos cotidianos con la dinámica de fuerzas tectónicas.
Esta investigación también ha revelado un aspecto asombroso del chirrido: la producción de diminutas descargas eléctricas, semejantes a relámpagos, que ocurren en el curso de cada movimiento. En lugar de basarse en el viejo concepto de «stick-slip» tradicional, que sugería que las superficies se atrapaban hasta que la fricción era suficiente para liberarlas, el equipo liderado por Adel Djellouli y Katia Bertoldi ha descubierto que, en los materiales blandos, el proceso es mucho más complicado. Al crear pequeñas arrugas de desprendimiento que viajan a velocidades supersónicas, la acción de la goma al chocar con el suelo se transforma en una sinfonía de vibraciones.
Además, el estudio ha encontrado que estas interacciones no solo generan sonido, sino también luz. Cuando se estudió el contacto entre el caucho y el vidrio, se detectaron descargas triboeléctricas que emergían durante el deslizamiento, sugiriendo que la electricidad estática juega un papel fundamental en el mecanismo detrás del chirrido. Este descubrimiento añade una fascinante capa de complejidad electromagnética a lo que alguna vez se consideró un simple fenómeno físico, explicando por qué algunos chirridos pueden ser tan intensos y repentinos.
La investigación no solo se limita al ámbito cotidiano; también tiene implicaciones significativas en la comprensión de eventos geológicos como los terremotos. Los científicos de Harvard, en colaboración con expertos en sismología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, han demostrado que los pulsos de ruptura generados por el chirrido de las zapatillas son análogos a los que ocurren en las fallas tectónicas. Esto sugiere que estudiar el comportamiento de los materiales en un entorno controlado puede ofrecer nuevas perspectivas para predecir y entender los terremotos, fenómenos de gran magnitud y difícil pronóstico.
El futuro de esta investigación abre las puertas al desarrollo de metamateriales innovadores con fricción capaz de ser controlada. Los hallazgos sugieren que la geometría de las suelas puede manipular el sonido y la energía generada durante la fricción, por lo que se pueden diseñar neumáticos y otros componentes industriales con características acústicas y de agarre adaptables. En definitiva, el chirrido de una zapatilla podría ser una representación a pequeña escala de procesos energéticos complejos, iluminando tanto nuestras canchas como el fondo del planeta.




