La economía chilena sufrió una caída del 0,3% en febrero, un dato que sorprendió a los analistas quienes esperaban un desempeño mucho más optimista, oscilando entre un 0% y un 1,7%. Según el Informe Mensual de Actividad Económica (Imacec), publicado por el Banco Central, esta disminución se marca en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que implica una desaceleración en un periodo que normalmente presenta una leve reducción en actividad económica. Nicolás Garrido, director del Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Universidad Andrés Bello, comentó sobre el impacto que esta cifra podría tener en la agenda del nuevo Gobierno del Presidente Kast.
Garrido enfatiza que, aunque febrero históricamente ha sido un mes de menor actividad económica por el cierre de verano y la vuelta a la rutina laboral, ver una contracción interanual es preocupante. «Es natural que existan descensos desestacionalizados, pero cuando se contrasta el desempeño de este febrero con el del pasado, se revelan señales alarmantes», declaró. Este contexto resalta la necesidad de que el actual gobierno se enfoque en soluciones urgentes para revertir la tendencia.
A lo largo de la última década, las caídas en la actividad económica durante este mes han sido raras, registrándose solo en ocasiones excepcionales como la huelga de los mineros en 2017 y durante la pandemia en 2021. Garrido puntualiza que en casi 16 años solo se han documentado dos crisis relevantes con contracción interanual en el mes de febrero. Esto pone de relieve lo inusual y significativo del resultado actual, que despierta inquietudes sobre la efectividad de las políticas económicas adoptadas por el nuevo gobierno.
La situación actual se presenta como un reto importante para la administración de Kast, quien deberá tomar medidas eficaces para reactivar la economía y generar confianza entre los sectores productivos. «Esta contracción es un claro indicativo del desafío que enfrenta el gobierno para transformar y mejorar la economía de la población en general», advirtió el economista, sugiriendo que podrían ser necesarias reformas estructurales y nuevas políticas públicas para evitar un empeoramiento de la situación.
La caída del Imacec en febrero de 2026 no solo demanda análisis, sino acciones concretas. La combinación de factores internos y externos ha llevado a una atmósfera de incertidumbre que necesita ser atendida rápidamente. Con la mirada puesta en las próximas decisiones económicas, se espera que el gobierno desarrolle un plan estratégico que ayude a recuperar la senda de crecimiento, y que, por ende, beneficie a todos los chilenos, tal como lo señaló Garrido en sus recientes declaraciones.




