El Ministro de Defensa, Fernando Barros, tuvo un día muy activo en el Congreso el pasado martes, donde expuso su agenda y los objetivos principales de su cartera tanto en la Cámara como en el Senado. En su primera presentación formal desde que asumió el cargo, Barros enfatizó la importancia de revisar el enfoque de la defensa nacional, que en los últimos años ha estado predominantemente centrado en cuestiones de seguridad y orden público. Durante su intervención, el ministro hizo eco de la labor de su predecesora, Adriana Delpiano, y subrayó la necesidad de una reorientación hacia los roles más tradicionales de las Fuerzas Armadas, desmarcándose de la politización de la defensa como un asunto de Estado.
Durante su presentación ante los senadores, Barros abogó por una estrategia a largo plazo que vuelva a centrarse en las capacidades inherentes de las Fuerzas Armadas. Al hacerlo, destacó que es crucial para la institucionalidad del país devolver a estas fuerzas su foco específico. Así, se espera que las iniciativas comprendan desde la promoción de empresas nacionales en la industria de defensa hasta la modernización del servicio militar, que incluye el fortalecimiento de los incentivos para los nuevos reclutas. El ministro enfatizó que, en lugar de comenzar proyectos nuevos, su enfoque está en dar continuidad a procesos ya establecidos que han demostrado ser efectivos.
Uno de los puntos más destacados de la agenda del ministro fue la reactivación del proyecto sobre las Reglas de Uso de la Fuerza (RUF), un conjunto de normativas que regula la actuación de las Fuerzas Armadas en el control del orden público. Barros señaló que este proyecto ha tomado prioridad desde el 7 de abril y considera fundamental para el restablecimiento del orden y la ley en diversas situaciones críticas. Asimismo, se prevé la reactivación del proyecto de Infraestructura Crítica, que permitirá un despliegue más eficiente de las Fuerzas Armadas en áreas donde se requiere su presencia para garantizar la seguridad pública.
Otro aspecto crucial de la agenda del ministro es la reforma de la carrera militar, un proyecto que busca extender la duración del servicio activo de los miembros de las Fuerzas Armadas de 30 a 35 años. Este proyecto, que lleva estancado en el Congreso durante los últimos cinco años, retoma fuerza con la nueva administración. Barros justificó esta reforma señalando que existe una considerable inversión nacional en la formación de los efectivos militares, lo que hace sensato maximizar el potencial de quienes han sido entrenados, especialmente en un contexto de descenso demográfico que limita las tasas de reclutamiento.
Finalmente, Barros abordó las inquietudes de los parlamentarios sobre diversos temas relevantes, como la Ley de Armas y la construcción naval. Sin embargo, la cuestión que más preocupó a los legisladores fue la posible desescalada del estado de excepción en la Macrozona Sur. Si bien el ministro no confirmó ninguna decisión al respecto, dejó clara la postura del gobierno, reiterando que el rol de Defensa es apoyar las labores policiales, sin que esto signifique una solución definitiva a la violencia en esa región. «La Defensa no resolverá el problema; es un conflicto nacional que requiere de un enfoque integral que trascienda lo militar», concluyó Barros.




