Remolacha Nacional: La Deplorable Decisión de Iansa que Sorprende a Todos

En una reciente reunión con miembros de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), el ministro de Agricultura, Jaime Campos, expresó su profundo descontento ante la decisión de Iansa de suspender la compra de remolacha nacional para la temporada 2026-2027. Campos calificó esta medida como «deplorable» y «muy lamentable», añadiendo que esta situación no solo impacta a los agricultores, sino que también tiene repercusiones significativas en la industria azucarera chilena en general.

El ministro reveló que el Ejecutivo fue tomado por sorpresa ante el anuncio de Iansa, mencionando que carecen de información sobre los motivos económicos o comerciales que llevaron a la empresa a tomar esta decisión. Campos enfatizó que, más allá de los intereses de la empresa, es crucial que Iansa proporcione una explicación clara sobre sus acciones, ya que esto podría influir en la seguridad y sostenibilidad del sector agrícol.

La decisión de Iansa afecta directamente a más de 250 agricultores y abarca aproximadamente 7 mil hectáreas, según lo declarado por los representantes de la SNA. Este grupo de agricultores, que dependen mayoritariamente de la producción de remolacha, ve amenazada su fuente de ingresos, lo que podría desencadenar una crisis en la zona y en el resto del país, donde la producción nacional de azúcar ha sido parte de la historia agrícola chilena.

El ministro Campos también destacó la larga trayectoria de Iansa en el país, recordando que esta empresa fue creada por el Estado en 1953 y ha mantenido una producción continua con remolacha chilena hasta la fecha. La posible eliminación de la compra de remolacha nacional, según Campos, podría marcar el final de más de 70 años de historia de producción autóctona de azúcar en Chile. «Es una noticia muy, pero muy lamentable», concluyó el ministro.

Frente a esta problemática, el ministro se comprometió a iniciar conversaciones con Iansa, con la esperanza de encontrar una solución que beneficie tanto a los agricultores como a la industria. La suspensión de la compra de remolacha plantea un desafío significativo no solo para los productores locales, sino también para el futuro de la producción azucarera en Chile, lo que podría desencadenar una mayor discusión sobre la autosuficiencia alimentaria y la necesidad de políticas que apoyen a la agricultura nacional.

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