El primer Índice de Bienestar Financiero de Experian ha dado a conocer los resultados del estudio que posiciona a Chile con un puntaje de 56 sobre 100, lo que indica un nivel moderado de bienestar financiero. Esta medición se llevó a cabo a través de una encuesta realizada a 1.000 personas mayores de 18 años en todo el país y evaluó cuatro dimensiones clave: control financiero, resiliencia financiera, capacidad para cumplir metas y tranquilidad financiera. De estas, la tranquilidad financiera se destacó como la única con un puntaje por debajo de 50, lo que refleja una preocupación creciente entre los chilenos respecto a su seguridad económica pese a que han mejorado sus hábitos de gestión del dinero.
Pese a que los chilenos muestran buenos hábitos financieros, la ansiedad por el dinero persiste notablemente. El estudio reveló que dos de cada tres personas entrevistadas manifestaron sentirse ansiosas respecto a su situación económica actual. Este dato se ve reflejado en el bajo puntaje de 29.1 en el indicador de ansiedad por dinero, lo que sugiere que, aunque están adoptando prácticas como el registro de gastos y la comparación de créditos, aún existe una carga emocional significativa ligada a las finanzas personales.
A pesar de que los chilenos evidencian una sólida capacidad de control financiero, con un puntaje de 61.7, los hogares con menores ingresos enfrentan mayores desafíos. Los datos indican que los hogares que perciben menos de un sueldo mínimo logran solo 46.3 puntos en el índice general, en contraste con los que tienen ingresos superiores que alcanzan 62.1. Esta diferencia resalta la relevancia del nivel de ingresos en la capacidad de ahorrar y proyectar un futuro financiero más estable, lo cual se convierte en un factor determinante para la tranquilidad financiera en el país.
El estudio también señala que los jóvenes y los adultos mayores son los grupos que enfrentan mayores retos en el ámbito financiero. Los jóvenes, al comenzar a tener responsabilidades económicas, muestran la necesidad de educarse y adaptarse a los productos financieros, mientras que los adultos mayores lidian con la incertidumbre de su futuro financiero y la dificultad de fortalecer su resiliencia económica. Circunstancias que requieren atención y soluciones específicas para cada grupo etario.
Finalmente, aunque los chilenos destacan por su intención de ahorrar, con una amplia variedad de objetivos de ahorro como emergencias y jubilación, solo el 33% realmente invierte. Esta discrepancia entre la intención de ahorro y la acción refleja la necesidad de educación financiera más profunda y el acceso a herramientas que permitan a los ciudadanos transformar sus ahorros en inversiones efectivas. Para avanzar hacia un verdadero bienestar financiero, es fundamental que los chilenos comprendan su situación económica y hagan uso de los recursos disponibles.




