Tratamientos de fertilización asistida: ¿Un aumento del 52,5% en Chile?

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El aumento del 52,5% en los tratamientos de fertilización asistida durante el primer semestre de 2026 en Fonasa resalta una tendencia general en Chile, donde la baja en la tasa de natalidad se ha vuelto un tema de preocupación nacional. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa global de fecundidad ha bajado notablemente, cayendo a 1,16 hijos por mujer en 2025, cifra que se encuentra por debajo del nivel de reemplazo generacional. Expertos advierten que la postergación de la maternidad y los cambios socioculturales han llevado a que un número creciente de mujeres busque alternativas para concebir, allanando el camino para un aumento significativo en la demanda de tratamientos de fertilidad asistida a través del sistema público.

Los tratamientos disponibles en Fonasa están diseñados para ser más accesibles, ofreciendo dos niveles de complejidad: baja y alta. Mientras que la inseminación artificial se considera de baja complejidad, la fertilización in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) representan las opciones de alta complejidad. Esta última, que implica procederes más avanzados que generalmente se realizan en condiciones controladas, se ha convertido en la opción más solicitada, con el 94,2% de los PAD utilizados para estos tratamientos en el primer semestre de 2026. La diferencia de costos entre el sistema privado e institucional también resalta la importancia de Fonasa en un contexto donde los precios pueden ser prohibitivos para muchas familias.

La asequibilidad de los tratamientos a través de Fonasa ha permitido que un mayor número de personas acceda a estas opciones, especialmente considerando el alto costo de los procedimientos en el ámbito privado. Con la implementación de los Bonos PAD, los usuarios pueden disfrutar de tratamientos que, de otra manera, serían inalcanzables. Por ejemplo, el costo total de un tratamiento que supera los cinco millones de pesos se reduce significativamente al utilizar estos bonos. Este modelo ha contribuido no solo a ampliar el acceso, sino también a incrementar la percepción de que los problemas de fertilidad afectan a un amplio espectro de la población, independientemente de su nivel socioeconómico.

Sin embargo, aunque el aumento de usuarios de tratamientos de fertilidad refleja una demanda creciente, algunos expertos advierten que esto no necesariamente impactará en la mejora de la tasa de natalidad del país. Patricio Silva, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Central, argumenta que la baja en la natalidad se debe a factores más profundos relacionados con las aspiraciones y prioridades de los jóvenes chilenos. Aspectos como la estabilidad económica, las condiciones laborales adecuadas y la seguridad en la vivienda son elementos clave que influyen en la decisión de formar una familia, más allá de la disponibilidad de tratamientos de fertilidad.

En el contexto actual, la ministra de Salud, May Chomali, ha manifestado la importancia de abordar este desafío dentro de un marco de políticas públicas más amplias, que incluyan iniciativas para prevenir la infertilidad y asegurar el acceso equitativo a información y exámenes relacionados. El director de Fonasa, César Oyarzo, ha subrayado la necesidad de avanzar en la creación de un ambiente que facilite el acceso a estos tratamientos. A medida que la discusión sobre la fertilidad y la natalidad se intensifica, se vislumbra la necesidad urgente de concertar esfuerzos para estimular un cambio sostenido en la demografía del país.

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