Ataques en Rostov: La madrugada de terror en Ucrania

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Durante la madrugada del sábado, Ucrania llevó a cabo ataques aéreos en la región de Rostov, centrados en dos importantes instalaciones comerciales: los almacenes de Ozon, un gigante del comercio electrónico, y la red de electrodomésticos DNS. Las autoridades locales, junto con medios de comunicación independientes tanto rusos como ucranianos, confirmaron los ataques, que han encendido las tensiones entre los dos países en medio del conflicto en curso.

El gobernador de Rostov, Yuri Slusar, emitió un mensaje a través de Telegram, anunciando que las defensas antiaéreas de la región estaban en alerta máxima y trabajando para repeler el ataque aéreo. Slusar reportó que se habían detectado restos de drones en una zona de almacenes, aunque no especificó los detalles sobre cuáles fueron impactados. Esto resalta la creciente amenaza que los drones ucranianos representan para las instalaciones estratégicas rusas.

Los daños causados por el ataque no fueron menores, ya que se informaron al menos cuatro personas hospitalizadas, incluidos dos adultos y dos niños, uno de los cuales se encuentra en estado grave. En el distrito de Aksaiski, se reportó que tres personas necesitaron atención médica, lo que subraya las implicaciones humanitarias del conflicto que no solo afectan a los combatientes, sino también a la población civil.

Los canales de información ucranianos afirmaron que los objetivos principales eran específicamente los tres almacenes de la cadena DNS, un hecho que fue corroborado por el canal ruso independiente Astra, que reportó que al menos uno de los almacenes sufrió daños severos y se inició un incendio. La situación agrava los riesgos de seguridad en la región, ya que además de Ozon y DNS, un astillero cercano también se vio afectado durante los ataques.

En respuesta a las operaciones aéreas de Ucrania, el Ministerio de Defensa de Rusia afirmó haber derribado un total de 313 drones en varias regiones del país y en la península de Crimea. Esta cifra refleja una escalada en el uso de drones como herramienta de guerra por parte de Ucrania y pone en evidencia la intensificación de la campaña militar que se desarrolla en el contexto de la guerra, enfatizando la creciente complejidad del conflicto y sus repercusiones en la seguridad regional.

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