La expedición Franklin, considerada una de las más emblemáticas y trágicas en la historia de la exploración ártica, ha capturado la atención del público gracias a su intriga y misterio, además de inspirar adaptaciones en novelas y series como «The Terror». En 1845, el HMS Erebus y el HMS Terror partieron de Inglaterra con 134 hombres a bordo, con el objetivo de encontrar el legendario Paso del Noroeste. Sin embargo, lo que comenzó como un viaje esperanzador terminó en catástrofe, cuando las naves quedaron atrapadas en el hielo y sus tripulantes se vieron forzados a emprender una marcha mortal hacia el sur en busca de salvación. Este trágico destino ha generado un profundo interés en la recuperación y la identificación de los miembros de la tripulación perdida a lo largo de los años.
Recientemente, las investigaciones científicas han dado un giro significativo en la resolución de uno de los misterios más persistentes de la expedición Franklin. En 2026, un análisis de ADN mitocondrial permitió identificar el cuerpo de un marinero encontrado en 1859 en la isla del Rey Guillermo. El esqueleto había sido vinculado con documentos conocidos como los Peglar Papers, que indicaban que pertenecía a Henry Peter «Harry» Peglar, pero se presentaron dudas debido a la vestimenta de los restos, que no correspondía con la jerarquía del marinero. Sin embargo, el nuevo avance científico ha resuelto la incógnita, confirmando que efectivamente el cuerpo pertenecía al capitán de la cofa de proa del HMS Terror.
La identificación de Peglar se llevó a cabo mediante un riguroso proceso que incluyó la comparación de ADN extraído de los huesos con el de descendientes vivos, quienes habían sido localizados a través de investigaciones genealógicas. Este método permitió corroborar una coincidencia total en los marcadores analizados, estableciendo así no solo que el cuerpo pertenecía a Peglar, sino también que los documentos encontrados a su lado eran auténticos y no habían sido transportados por otro miembro de la tripulación. Este hallazgo es un paso vital en el entendimiento de la tragedia que vivieron los hombres de la expedición Franklin.
La investigación sobre la expedición Franklin no se detiene ahí. En la misma línea de descubrimientos, en 2026 también se publicaron identificaciones de otros tres tripulantes del HMS Erebus: William Orren, David Young y John Bridgens. Cada uno fue identificado utilizando técnicas de ADN que exigen precisión extrema, lo que resalta la importancia de la ciencia en la arqueología moderna. Las coincidencias en los perfiles genéticos de los descendientes de estos hombres proporcionan una conexión tangible con el pasado, aportando nombres a los rostros y cuerpos perdidos durante más de 175 años.
No obstante, estos avances científicos también suscitan dilemas éticos. Aunque el ADN mitocondrial y el cromosoma Y ofrecen poderosas herramientas para la identificación, estas técnicas no son infalibles y deben leerse en el contexto de la investigación arqueológica y la historia. Existe una responsabilidad hacia los descendientes vivos y las comunidades indígenas vinculadas a estos restos. La investigación debe equilibrar el interés científico con el consentimiento informado y la protección de datos genéticos, siempre pensando en el respeto por la memoria de los que perdieron la vida en esta notable y desafiante expedición ártica.




