Fake news sobre el coronavirus

Fake news: El mito de que la vacuna contra el coronavirus causa problemas de fertilidad

La desinformación sobre la capacidad de las vacunas COVID-19 para afectar a la fertilidad ha estado pululando por Internet desde el lanzamiento de la vacuna en diciembre de 2020.

En las últimas semanas se ha acelerado la difusión de información errónea sobre la vacuna COVID-19, con personas que comparten enlaces, memes y vídeos poco fiables en los que se afirma que la vacuna puede afectar a la fertilidad de las adolescentes.

Los expertos en salud afirman que no existe ninguna relación entre las vacunas y la infertilidad. Tanto la Sociedad de Medicina Materno-Fetal como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) han recomendado que las personas embarazadas tengan acceso a las vacunas COVID-19.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) Trusted Source también afirman que las personas que quieran quedarse embarazadas no necesitan evitar las vacunas ni hacerse una prueba de embarazo antes de vacunarse. También señalan que no hay pruebas de que las vacunas causen problemas de fertilidad.

Durante los ensayos clínicos, varias personas se quedaron embarazadas, lo que sugiere que las vacunas no causan infertilidad, dijo el Dr. José Mayorga, director ejecutivo del Centro de Salud Familiar de la Universidad de California Irvine y profesor clínico adjunto de medicina familiar en la Facultad de Medicina de la UCI.

¿Qué hay detrás del mito?

En diciembre de 2020, un médico alemán llamado Dr. Wolfgang Wodarg expresó su preocupación por una proteína incluida en las vacunas de ARN mensajero (ARNm) que parecía tener una estructura similar a la sincitina-1, una proteína que ayuda al desarrollo de la placenta en el embarazo.

Dado que la proteína de la espiga y la sincitina-1 comparten pequeños fragmentos de código genético, circuló el temor de que la vacuna pudiera desencadenar una respuesta inmunitaria que atacara la placenta, a pesar de que no hay pruebas de ello.

Según el Instituto Poynter, Wodarg ha hecho declaraciones engañosas en el pasado. Informaron de que dijo que el nuevo coronavirus era inofensivo en 2020, a pesar de todas las pruebas en contra.

Sin embargo, después de que se hicieran públicas las preocupaciones de Wodarg, algunos se han preocupado de que el material genético incluido en las vacunas pueda entrar en el genoma del huésped y alterar su ADN, aunque eso sea imposible.

La gente acudió a las redes sociales para difundir estas falsas afirmaciones, lo que provocó dudas sobre las vacunas entre algunas personas con planes futuros de quedarse embarazadas.

Según Mayorga, también existe el malentendido de que las vacunas de ARNm son una tecnología nueva: “Esto está muy lejos de la realidad. La vacuna de ARNm se ha estudiado durante décadas” para combatir enfermedades como la gripe, la rabia, el virus del Zika e incluso el cáncer, agregó.

Las vacunas no afectan a la fertilidad, según los expertos

“No hay absolutamente ninguna prueba de que las vacunas, y en particular las vacunas COVID-19, afecten a la fertilidad”, dijo la Dra. Jill Rabin, ginecóloga y profesora de los Institutos Feinstein de Investigación Médica en Manhasset, Nueva York.

Rabin recomienda las vacunas contra el COVID-19 a las pacientes que están embarazadas, que planean quedarse embarazadas en el futuro y que están amamantando.

Las vacunas de ARNm contra el coronavirus enseñan a nuestras células a fabricar una proteína o parte de una proteína que luego desencadena una respuesta inmunitaria. Es esa respuesta inmunitaria la que produce anticuerpos y nos protege de la infección viral.

Ese material genético se desecha una vez que nuestro sistema inmunitario se ha activado.

Según Metz, el ARNm no es estable. No se replica ni se reproduce y el organismo lo degrada rápidamente.

“Una vez que nuestras células musculares fabrican la proteína de la espiga, el manual de instrucciones se “tira” o se degrada. No se queda por ahí y, lo que es más importante, no entra en el lugar especial de nuestras células donde reside nuestro ADN”, explica Mayorga.

Combatir los temores

Los médicos y los profesionales sanitarios tienen la misión de compartir con los pacientes información científica real y contrastada y asegurarles que no hay pruebas de que las vacunas puedan provocar una pérdida de fertilidad, dijo Rabin.

La COVID-19 puede ser una enfermedad potencialmente mortal con graves consecuencias para la salud a corto y largo plazo. Sin embargo, las reacciones y los efectos secundarios causados por las vacunas son manejables.

“Mi consejo para los adolescentes y los padres preocupados por la posibilidad de que la vacuna pueda afectar a la administración de la fertilidad es tranquilizarles diciéndoles que la ciencia no lo demuestra”, dijo Rabin.

Mayorga dijo que se ha puesto a disposición para abordar este tipo de mitos y responder a las preguntas de sus pacientes sobre las vacunas.

Mayorga ha compartido vídeos y dibujado imágenes de lo que ocurre en el cuerpo después de ser vacunado.

También organizó un seminario para adolescentes interesados en las vacunas COVID-19. Durante la charla, respondió a sus preguntas, explicó cómo funcionan las vacunas de ARNm y habló de los beneficios de la vacunación.

“Al reflexionar sobre esta charla, me di cuenta de que, como médicos, tenemos que seguir abordando a cada paciente de forma diferente y probar diferentes tácticas para ayudar a educar, capacitar y desmentir los mitos que circulan”, dijo Mayorga.

Si tiene alguna duda sobre las vacunas, hable con su médico. Ellos podrán explicarle cómo funcionan las vacunas y cómo no hay ninguna relación entre la inyección y la infertilidad.

El resultado final

La información errónea en torno a las vacunas COVID-19 y su capacidad para afectar a la fertilidad ha estado presente desde la puesta en marcha de la vacuna.

A pesar de estas ideas erróneas, los científicos siguen asegurando que no existe ninguna relación entre las vacunas COVID-19 y la infertilidad.

Para combatir las preocupaciones, los profesionales de la salud están tratando de enseñar a la gente cómo funcionan las vacunas, y están organizando seminarios para abordar algunos de los mitos y conceptos erróneos más comunes sobre las vacunas.

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