Hace unos 120 millones de años, un tiempo en el que el supercontinente Gondwana comenzaba a fragmentarse y el océano Atlántico aún no separaba completamente los continentes del sur, un nuevo dinosaurio ha sido identificado en el norte de Brasil. Se trata de Dasosaurus tocantinensis, un saurópodo de gran tamaño y cuello largo, cuyo descubrimiento ha sido documentado recientemente en la revista Journal of Systematic Palaeontology por un equipo de investigadores liderado por el paleontólogo Max C. Langer de la Universidade de São Paulo. El hallazgo se basa en un esqueleto parcial recuperado en la Formación Itapecuru, en Davinópolis, Maranhão, que contiene una colección notable de vértebras, huesos de extremidades y fragmentos costales, lo que ha permitido a los científicos determinar su posición evolutiva en el árbol de los dinosaurios.
Dasosaurus tocantinensis pertenece al grupo de los Somphospondyli, que incluye tanto formas primitivas como los conocidos titanosaurios del Cretácico superior. Sin embargo, este nuevo saurópodo brasileño no forma parte del linaje titanosaurio, sino que ocupa una posición más basal en el árbol evolutivo. Lo más destacado de su morfología incluye un sistema de tres crestas longitudinales en las vértebras de la cola, lo cual no se había observado en otras especies. Además, el fémur de Dasosaurus presenta una protuberancia lateral significativa y características anatómicas únicas, lo que ha llevado a los investigadores a considerar que comparte un linaje más cercano con el Garumbatitan morellensis de España, otro hallazgo reciente.
La conexión entre Dasosaurus y Garumbatitan plantea preguntas intrigantes sobre cómo estos dinosaurios, tan relacionados, pudieron habitar en regiones tan distantes. Los científicos han realizado análisis biogeográficos que sugieren que el antepasado común de ambas especies pudo haber surgido en Europa, y que migró hacia Sudamérica a través del norte de África antes de que se formara el océano Atlántico. Este escenario resalta la importancia de comprender la dinámica de dispersión de los gigantes herbívoros en el Cretácico temprano, un periodo en el que la configuración geográfica de la Tierra era muy diferente y facilitaba contactos faunísticos entre los continentes.
La investigación no solo se ha centrado en la morfología externa de Dasosaurus, sino también en su microestructura ósea. Análisis histológicos de sus huesos han revelado una combinación de características que indican que el individuo había alcanzado la madurez. Estos hallazgos abren nuevas preguntas sobre el crecimiento y la biología de los saurópodos, especialmente sobre cómo evolucionaron las tasas de remodelación ósea en los titanosauriformes a lo largo del tiempo. La identificación de Dasosaurus como un eslabón intermedio podría ayudar a los paleontólogos a entender cuándo y cómo surgieron ciertos rasgos en el desarrollo de los titanosaurios.
La Formación Itapecuru, donde fue encontrado Dasosaurus tocantinensis, ya había proporcionado otros fósiles de dinosaurios en el pasado, pero este hallazgo amplía considerablemente la diversidad conocida para el Aptiense en el norte de Sudamérica. A través de este descubrimiento, se confirma que la región era un hábitat diverso y significativo durante un momento crucial en la historia de los dinosaurios. Este importante hallazgo no solo añade un nuevo nombre a la lista de dinosaurios brasileños, sino que también ofrece una pieza clave para entender cómo los grandes herbívoros del Cretácico se dispersaron y evolucionaron, delineando así una historia de comunidades biológicas conectadas a través de extremos de continentes que hoy parecen distantes.




