Eficiencia en la gestión de edificios: clave para 2025

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Durante el 2025, muchas empresas a nivel mundial se encontraron ante una problemática que afectó a su operativa diaria: el incremento significativo de los costos de operación. Este no fue solo un aumento en salarios o precios de insumos, sino que también se detectó un alza en los costos de energía, mantenimiento y la operatividad diaria de diversos tipos de edificios, incluyendo oficinas, hospitales, centros comerciales y data centers. Según el Informe Global del Estado de la Gestión de Instalaciones 2025 de JLL, el 84% de las empresas encuestadas identificó el alza de estos costos como la principal preocupación de su gestión en ese año. Por consiguiente, el 81% priorizó la búsqueda de eficiencia en sus costos como el eje central de sus estrategias operativas.

El concepto de «operar mejor los edificios» cobró una nueva dimensión, lo que implicó un análisis exhaustivo de cómo las empresas gestionaban sus espacios físicos. Las organizaciones comenzaron a evaluar con detalle el consumo energético, la frecuencia de fallos en los equipos, el tiempo fuera de servicio y los costos asociados al mantenimiento. Este novedoso enfoque permitió que la gestión de edificios dejara de ser considerada un gasto inevitable, transformándose en una herramienta clave para reducir costos y minimizar interrupciones operativas. Los líderes empresariales adoptaron una mentalidad proactiva, buscando maneras efectivas de optimizar el uso de las instalaciones existentes.

Un cambio notable en 2025 fue la incorporación de la tecnología y la inteligencia artificial en la gestión de edificios. Según el informe, el 28% de las empresas utilizó IA para mejorar su operativa, con un notable aumento a 46% en las grandes corporaciones. La aplicación de estas tecnologías se centró en la detección temprana de fallas, automatización de órdenes de mantenimiento, monitoreo en tiempo real de equipos críticos y reducción de tiempos de inactividad. Este avance permitió a las empresas evitar los gastos inesperados, pasando de un sistema reactivo a uno preventivo, marcando una diferencia significativa en la manera en que los edificios eran administrados.

Asimismo, el estudio destacó que el 60% de las empresas priorizó la continuidad operativa, especialmente en instalaciones donde una falla puede tener un impacto severo, como en hospitales, data centers o laboratorios. En esas áreas, la gestión inadecuada de las infraestructuras no solo podría traducirse en mayores costos, sino que también conllevaría riesgos significativos para las operaciones y la seguridad de las personas. Así, las organizaciones comenzaron a visualizar la necesidad de invertir en tecnología y mantenimiento preventivo para garantizar el funcionamiento óptimo de sus instalaciones.

Otro hallazgo relevante fue que el 84% de los trabajadores que percibieron positivamente su entorno laboral mostró una mayor disposición a regresar a la oficina. Esto subrayó la importancia de operar eficientemente los edificios no solo desde una perspectiva económica, sino también en términos de productividad y bienestar laboral. Además, el informe resaltó que alrededor del 42% de las emisiones globales provienen de la operación de edificios, lo que llevó a muchas empresas a enfocar esfuerzos en la eficiencia energética, tanto por razones medioambientales como por la necesidad de reducir costos operativos. En resumen, el 2025 dejó una lección clara: una gestión eficaz de instalaciones puede ser la clave para la sostenibilidad y la competitividad de las empresas en un futuro incierto.