En la actualidad, la juventud se refiere cada vez más a la idea de «farmear aura», un término que proviene del mundo de los videojuegos y que implica repetir acciones para acumular puntos. En este contexto, el aura se interpreta como el carisma o la buena imagen que se genera a través de gestos y decisiones acertadas. Cada acierto suma en la percepción pública, mientras que cada error resta. Esta dinámica es especialmente relevante en la actualidad, donde el marco de referencia es cada vez más susceptible a la opinión del público. En este sentido, la agenda económica del país se encuentra en una especie de videojuego donde el puntaje es controlado por la sociedad, no por aquellos que toman las decisiones.
A través de la megarreforma, el gobierno ha iniciado un camino que busca desatascar la inversión, organizar incentivos y restaurar la capacidad de crecimiento. Sin embargo, estos cambios requieren tiempo para madurar, y mientras el país avanza en estas transformaciones a largo plazo, el desempleo se convierte en una preocupación apremiante. La tasa actual de desempleo se sitúa en un 9,5%, con una notable caída en el empleo asalariado formal. Por lo tanto, la espera, sin respuestas visibles, puede hacer que esta megarreforma suene como un mero anuncio a los ojos de aquellos que buscan empleo, afectando su confianza en el proceso.
El respaldo político, fundamental para el éxito de las reformas a largo plazo, corre el riesgo de erosionarse si el presente se torna intolerable. Chile ha tenido experiencias anteriores donde agendas bien diseñadas se debilitaron debido a la presión del contexto inmediato. La necesidad urgente de abordar el desempleo no debe ser considerada como un simple complemento en el Presupuesto 2027. En cambio, se requiere que el gobierno trate este tema con firmeza y conviction: asegurando que la inversión pública comience en enero, impulsando programas de emergencia que se ajusten a la desocupación regional y estableciendo subsidios a la contratación que se ejecuten de manera inmediata.
El margen fiscal actual es limitado, lo que plantea un desafío significativo para la implementación de estas medidas. No obstante, la clave radica en la adecuada composición del presupuesto y en la velocidad de ejecución de los programas diseñados. En este sentido, no existe una contradicción entre las necesidades a corto plazo y la planificación a largo plazo. Por el contrario, abordar el desempleo de manera efectiva podría comprar el tiempo necesario para que la megarreforma arraigue y produzca sus frutos esperados.
Finalmente, es importante recordar que aunque la megarreforma tiene el potencial de sumar muchos puntos en el contexto socioeconómico, un desempleo que continúa en aumento puede resultar en la pérdida de esos mismos puntos. El aura, al igual que la confianza pública, se construye lentamente pero puede desvanecerse de manera abrupta. Así que, frente a esta situación crítica, es esencial que las autoridades actúen con rapidez y determinación para recuperar la fe del pueblo en las reformas que promete el futuro.




