Científicos chilenos estudian el impacto de las especies invasoras en Tierra del Fuego

Científicos chilenos analizan con equipos de estudiantes el impacto de las especies invasoras o introducidas en Tierra del Fuego sobre la fauna autóctona, como el caso de algunas colonias de pingüinos rey que se han convertido en el objetivo de los zorros que persiguen a sus polluelos.

Carlos Zurita, profesor de Biología del Centro de Investigación Científica, vinculado a la Pontificia Universidad Católica de Chile, invita todos los veranos a jóvenes estudiantes a expediciones de campamento para conocer la fauna fueguina.

La colonia de pingüinos rey objeto de estudio se encuentra en la desembocadura del río Marazzi, que desemboca en la bahía Inutil, al suroeste de Punta Arenas. Según la investigación, los pingüinos están cambiando sus hábitos y volviéndose de alguna manera más agresivos, para combatir a los zorros que depredan a sus polluelos. La investigación se lleva a cabo desde 2014, con diferentes equipos.

El zorro Chilla fue introducido originalmente en Tierra del Fuego en 1951 con el propósito de controlar una plaga de conejos, que finalmente dejó de existir, no por el depredador invasor, sino por un virus. Desde entonces los zorros se han multiplicado y en un censo de 2008 se estimó que la población rondaba los 40.000 ejemplares. Los zorros, junto con un roedor endémico autóctono, el tucu-tucu de Magallanes, desde 2020, también van a por los polluelos de pingüino.

Otro proyecto bajo la dirección del profesor Zurita son los castores, una especie invasora que está destruyendo los bosques originales de lengas en la zona del lago Santa Mónica. Los castores modifican el paisaje con la construcción de huecos, principalmente hechos de árboles, ramas, incluso huesos dejando a algunas aves sin su hábitat.

Sin embargo, hay dos especies que se benefician de la devastación de los bosques, según el profesor Zurita. Una de ellas es el guanaco, de la familia de los camélidos, nativo de Sudamérica que prefiere los suelos áridos desde Perú hasta Tierra de Fuego, que con los espacios despejados de bosques disfruta de mayores espacios para alimentarse y reproducirse. El segundo es el caiquén rojo, o ganso de cabeza colorada, (con primos en las Malvinas), que está en riesgo de extinción, debido a la caza extensiva, y al hecho de que anida en campos de pasto, ahora ocupados por guanacos, zorros e incluso la ganadería ovina.

Según el profesor Zurita, hay estudios de la Universidad de Chile que demuestran el daño causado a la biodiversidad por los castores en Tierra del Fuego, que fueron introducidos desde Canadá en 1946 con el fin de desarrollar una industria peletera. Finalmente, aunque hay efectos positivos y negativos de las especies invasoras, el daño causado por los castores supera con creces, y por ejemplo, la devastación en el Parque Nacional Karukinka es abrumadora.

Zurita y su equipo de estudiantes de verano que van rotando llevan ocho años estudiando y monitorizando la fauna de Tierra del Fuego. “Vienen sobre todo de Santiago y luego hacen giras regionales de biología e incluso asisten a congresos científicos internacionales. Los hallazgos sobre los pingüinos rey han sido compartidos en reuniones celebradas en México, Abu Dhabi y Bélgica”, dijo.

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