Francisco Riveros ha asumido el cargo de Ministro del Deporte en un momento crucial para la cartera, tras la renuncia de Natalia Duco, marcada por polémicas que desencadenaron un clima de tensión en el ámbito deportivo. Desde su llegada, Riveros ha demostrado un enfoque conciliador, buscando restablecer el diálogo con diferentes actores que habían visto deterioradas sus relaciones durante la gestión anterior. Desde el inicio, su prioridad ha sido transformar el ministerio en una entidad que brinde buenas noticias y evite controversias, una meta ambiciosa que requerirá un enfoque estratégico y comunicacional efectivo.
Una de las primeras acciones de Riveros fue solicitar una reunión con Natalia Duco, un gesto que habla de su deseo de aprender de la experiencia de su predecesora y entender los conflictos que marcaron su gestión. Además, se ha comprometido a acercarse a otros exministros y figuras destacadas del deporte en Chile para recoger sus perspectivas. Esta actitud abierta y proactiva podría ser clave para reestablecer la confianza entre el ministerio y los deportistas, así como para calmar los ánimos de quienes se sienten desconectados de la gestión gubernamental.
Riveros también ha tomado medidas para reforzar su presencia en el entorno deportivo, asistiendo a importantes eventos como el Mundial de Vóleibol Sub 17 y el Campeonato Nacional de Natación. Estos encuentros no solo le permiten conectar con el deporte en el terreno, sino que también son un recordatorio de su compromiso con los atletas chilenos. La reciente reunión con Yasmani Acosta, un medallista olímpico que ha expresado preocupaciones sobre el futuro del ministerio, demuestra su intención de escuchar a los deportistas y abordar directamente sus inquietudes.
El nuevo ministro ha sido descrito por aquellos que lo conocen como un individuo carismático y conectado, lo que podría ser un activo valioso en su nuevo rol. A diferencia de su predecesora, Riveros ha dado pasos significativos hacia una relación más cercana con los funcionarios del Mindep y del Instituto Nacional de Deportes (IND), a quienes Duco ignoró en su gestión. Con la intención de realizar reuniones con estos grupos, Riveros busca establecer un ambiente de colaboración que fomente la transparencia y el apoyo mutuo.
Finalmente, el asunto de las Olimpiadas Especiales también ha sido un punto crítico en la reconfiguración de las relaciones dentro del ministerio. Durante su breve periodo, Duco intentó implementar reformas que generaron descontento, particularmente con la presidenta del Comité Organizador Local, Carolina Picasso. Sin embargo, las primeras interacciones entre Riveros y Picasso han sido positivas y prometen abrir la puerta a un diálogo constructivo que surja de las tensiones pasadas. La urgencia de mantener un camino sólido hacia la celebración de los Juegos Mundiales en Santiago el próximo año hace que estas conversaciones sean aún más vitales, en un esfuerzo por asegurar que el evento sea un éxito y que fortalezca el deporte inclusivo en el país.




